 Presidente de Ecuador Rafael Correa
(AFP)
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MILAN, Italia (AFP) -
El presidente de Ecuador, Rafael Correa, se reunió este sábado en un parque de Milán con la comunidad ecuatoriana que reside en el norte de Italia para prometerles un futuro mejor en su propio país, a donde espera que regresen gracias a un inusual plan retorno.
Bajo un sol asfixiante, unos mil ecuatorianos de todas las edades y colores recibieron con banderolas, afiches y la bandera amarilla, azul y rojo con el escudo al centro al presidente ecuatoriano.
Se trata de la primera vez que un mandatario en pleno de sus funciones prefiere reunirse con sus compatriotas, en lugar de con las principales autoridades de Italia en sus imponentes palacios.
"En octubre voy a regresar a Italia para la Cumbre mundial de la Paz en Nápoles y más que visitar al Papa voy aprovechar para ver a los emigrantes en Roma", aseguró Correa, arrancando aplausos.
Vestido en camisa, casi afónico, Correa parecía más un líder en plena campaña electoral que un presidente que asumió la presidencia tan sólo seis meses atrás.
"¡No nos defraude presidente!", le gritó César Pinza, un grafista ecuatoriano de unos 30 años que denunciaba las trabas y la incompetencia del consulado de Milán para organizar el certamen.
"Vamos a designar en los consulados de Italia a gente de los mismos emigrantes en los próximos meses. Hasta ahora sólo podía nombrar 24 embajadores y cónsules. Ahora van a tener gente diferente, no a los 'pelucones' de siempre", clamó Correa.
Otro más anciano, Carlos, que trabaja desde hace cinco años en el sector de la limpieza, se siente adaptado a Italia y más que pensar en el regreso lo que quiere es poder contar con la licencia de conducción sin tener que someterse a un exámen específico.
"En seis semanas una comisión de Tránsito y Policía les renovará la licencia de conducir en Italia y España", prometió el presidente, quien aprovecha para ilustrar su programa de gobierno: "El gobierno de los emigrantes", lo llama.
"El país está cambiando. El gobierno de la revolución ciudadana será el gobierno de los emigrantes. No sé cómo permitimos ese descalabro social que se llama migración", dijo.
Interrumpido por los aplausos, Correa propuso la creación del Banco del Migrante que administre el envío de remesas, hoy en día el segundo renglón de entradas para la economía ecuatoriana después del petróleo.
Según datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el valor de las remesas se ha tripliclado en los últimos cinco años en todo el continente latinoamericano, pasando de 23.000 millones de dólares en 2001 a 62.000 millones de dólares en 2006 y es posible que en el 2010 supere inclusive las inversiones directas y la ayuda económica internacional.
Con los cerca de 150.000 emigrantes ecuatorianos que residen tanto legal como ilegalmente en Italia, según cifras de la entidad humanitaria "Mitad del mundo", Correa se comprometió a entablar una negociación con el gobierno de centro izquierda liderado por Romano Prodi.
"Vemos con simpatía el gobierno de Prodi, pero lograr la regularización de los ecuatorianos indocumentados en Italia será muy duro, aunque seguiremos trabajando, vamos a conversar. La reunificación familiar será también un tema de las negociaciones", dijo.
La creación de la Casa del Migrante en varios países, así como la elección de representantes de los emigrantes para la Asamblea Constituyente en septiembre próximo y para el futuro Congreso, fueron recibidos con algo de indiferencia.
"No sé que pensar, aquí no nos llegan informaciones de nuestro país. Aquí Correa es como Hugo Chávez", explica Nancy, con su hija de pocos días cargada en los brazos, la cual no puede aspirar, por ahora, a tener un pasaporte italiano.
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