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/LA NACIÓN

No me sorprendería el resultado…

Preguntas en una encuesta “científica” de la Universidad de Costa Rica

Jorge Luis Araya Chaves
jorgeluis.araya@gmail.com
Estudiante de Economía, UCR

En un lugar en Montes de Oca, de cuyo nombre no debo acordarme (para no herir susceptibilidades), existe una respetable universidad, de gran renombre y prestigio, formadora e informadora de conciencias, altar de la sabiduría para muchos y piedra de tropiezo para otros.

En dicha casa de estudios, existe una (no menos prestigiosa) escuela, desarrolladora de grandes mentes, de paradigmas, teorías y cientos de invaluables aportes a nuestro sistema educativo. Esta escue- la, realiza anualmente su muy popular encuesta de opinión pública, de gran confianza a nivel nacional; siempre pensé precisamente que podría ser la encuesta más imparcial y objetiva que podría haber en el país.

Gran decepción la mía un par de semanas atrás, cuando, bajo el abrasante calor dominguero de la bella ciudad de Atenas, una persona encargada de aplicar la encuesta se me acercó y preguntó si estaría dispuesto a participar en ella, a lo cual respondí animadamente que sí.

Temeraria afirmación. Todo transcurrió con normalidad hasta los primeros 20 ítems de la encuesta (me sentía muy importante de ser objeto de este experimento social). Después, entramos en una etapa de “temas de conflicto”. Por ejemplo, se me planteó la siguiente afirmación, cito textualmente: “A los jueces les importa un pito la seguridad de los ciudadanos, al dejar libres a los delincuentes reincidentes”.

Todavía no salgo del asombro y no logro explicarme cómo osaron utilizar una afirmación de ese tipo, cómo es posible que se aventuraran a plantear algo en términos tan chabacanos y tan erróneos en contenido. Si bien es cierto que los jueces dejan salir a muchos delincuentes, lo hacen por que no les queda de otra, ya que nuestras leyes dejan portillos abiertos para que ese tipo de circunstancias se den. Así, aventurarse a decir que la culpa recae única y exclusivamente sobre los jueces es una afirmación temeraria.

ICE, INS y agricultores… Ni qué decir de las afirmaciones que se hacen con respecto al TLC. “El TLC privatizará al ICE y al INS” (sic). Hasta yo mismo, si no supiera que con el TLC no se privatizan, sino que más bien se da una apertura de mercados, lo cual es diametralmente opuesto a lo que se afirma, hubiera respondido arremetiendo en contra del TLC. “El TLC provocará la bancarrota de los agricultores” (sic), ante lo cual inquirí a quien me entrevistaba: Bueno, pero ¿de cuáles agricultores me estás hablando? ¿De los que exportan piña? ¿De los que exportan chayotes o yuca? ¿De los que cultivan naranjas? ¿De los caficultores que apostaron por vender calidad en vez de cantidad? No creo.

Pero lo que realmente me preocupa del todo es que la forma en que está planteada la afirmación predispone al grueso de las personas a responder lo que ellos quieren oír, lo cual introduce en la encuesta un sesgo, con lo que, como bien se sabe, estaría perdiendo credibilidad.

Credo evangelizador. La verdad, no me sorprendería que los resultados arrojaran que el 60 o más por ciento de las personas que dicen saber poco o nada del TLC mostraran animadversión por el tratado porque, repito, la encuesta está echa para que, precisamente, ese sector de la población abandone su indecisión y abrace el “no”; no por convicción, sino por temor sin fundamentos, ante lo cual la encuesta deja per se de ser una útil herramienta para transformarse en un credo evangelizador.

Señores: no dejen que su opinión ciegue su profesionalismo, porque estoy seguro de que, por ejemplo, con la apertura de seguros, muchos actuarios que de ahí salen graduados estarían encontrando buenos empleos.

Tal vez pueda uno hasta pensar que quien redactó las afirmaciones y preguntas no sabía qué sentido iban a tomar para quien las escuchara, o tal vez fue que ese día se topó con una de las tantas marchas antitodo, cuyos estribillos suelen ser pegajosos. Por eso sugiero a los creadores de encuestas que examinen muy bien quién redacta cada pregunta y cada ítem, pues, basados en los resultados que obtengan, habrá (para bien o para mal) personas que tomen sus decisiones.

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