|
|
|||||
|
|
La elegancia de la hora exacta Palabra y puntualidad: fundamentos de una costumbre globalJosé Joaquín Chaverri Diplomático La puntualidad y la palabra son dinamos de unas energías invaluables para cualquier sociedad. El tiempo de entrega y el contrato ejecutado al minuto son puntos vitales en las negociaciones y en la cultura empresarial contemporánea. También en la vida familiar son aspectos fundamentales para hacer realidad la elegancia y la convivencia. Son dos hábitos que hay que concretar, de manera repetitiva y sin prisas. No se pueden presentar como una esclavitud ni tampoco son elementos de crisis. La puntualidad es fundamental para vivir la cortesía con el prójimo, es un aspecto característico de la sociedad global que va con el empeño por cumplir la palabra prometida. Presentes y organizados. Singapur instaló un banco que fuera compatible con las mismas horas en que trabaja la bolsa suiza y poder hacer así las transacciones simultáneas. Los laboratorios de la India realizan estudios científicos para pacientes en Chicago, que son devueltos durante la noche, para que el médico de esa gran ciudad los tenga en la mañana cuando visita al paciente. Ambas empresas viven de la exactitud. La puntualidad es necesario hacerla no solo una cortesía, sino una virtud, principio y fundamento de muchas otras. Es parte de la elegancia de los reyes. Sí, pero también palabra y puntualidad son ejemplos para la vida familiar moderna. La sopa y el café no pueden recalentarse tres veces, cuando vienen los integrantes impuntuales de la familia. En los negocios, vivir con el reloj, al día y al minuto, forma parte hoy de la vida diaria y de una costumbre global. Es saber funcionar con orden. La exactitud educa. Hoy a los impuntuales les toca adelantar su llegada, orientar su ritmo de trabajo, de manera que cumplan su compromiso a tiempo o paguen el precio de una crisis, pues la impuntualidad desordena. En muchas naciones de Europa, llegar tarde es una pésima costumbre y puede ofender. También conviene no llegar antes. Nos esperan a la hora. Con puntualidad, la gente sonríe y aprecia las visitas. También hay que saber acabar a tiempo. Ser concretos e ir al mandado, sabiendo comprometer la palabra. Si ofrecemos algo, hay que saber cumplirlo, por pequeño que sea. Estamos en la era del hoy ahora. Los detalles forman parte de la puntualidad. Una sociedad que respeta el tiempo no vive en la esclavitud, vive de acuerdo con la cortesía moderna. Los suizos han hecho de este hábito una manera de ser casi universal, gracias a su industria relojera. En nuestros hogares, enseñar y vivir la puntualidad es básico para saber funcionar bien en un futuro. El éxito profesional muchas veces empieza por alguien que nos observa, para ver si el socio es fiable y sabe vivir lo que significa un minuto en la vida diaria. No hay progreso sin la cortesía del tiempo.
|
|
|||
|
© 2007. GRUPO NACIÓN GN, S. A. Derechos Reservados. Cualquier modalidad de utilización de los contenidos de nacion.com como reproducción, difusión, enlaces informáticos en Internet, total o parcialmente, solo podrá hacerse con la autorización previa y por escrito del GRUPO NACIÓN GN, S. A.
Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Central telefónica: (506) 247-4747. Servicio al cliente: (506) 247-4343 Suscripciones: suscripciones@nacion.com Fax: (506) 247-5022. CONTÁCTENOS |