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Se necesitan guardaespaldas No se divulgan los movimientos de aquellos a quienes se protegeMarcia Hernández Resler rmresler@earthlink.net Periodista e intérprete judicial Se abre concurso público para contratar dos guardaespaldas (persona que acompaña asiduamente a otra con la misión de protegerla). Requisitos mínimos: disponibilidad 24 horas al día, excelente condición física y equilibrio emocional, ética profesional y honestidad. Por demás está incluir la disposición para arriesgar la vida en defensa de la persona protegida, un alto grado de discreción, la capacidad para trabajar bajo presión y conocimientos en el manejo de armas y defensa personal. Ofertas de trabajo como la anterior podrían volverse pan nuestro de cada día debido a la inseguridad ciudadana que se vive en el país por la delincuencia organizada, los secuestros, los sicarios y las amenazas de muerte a funcionarios públicos, entre otros. Ante esa perspectiva nacional tan desalentadora, es con un poco de vergüenza y alarma que nosotras, dos ticas que vivimos en el extranjero, leemos que los guardaespaldas de un alto funcionario público no solo se quejan a viva voz por tener que realizar los deberes intrínsecos del puesto que desempeñan y por el que se les remunera, sino que también divulgan a los medios de comunicación y, por ende, al mundo entero, detalles acerca de la vida privada del protegido y su familia. No perdamos de vista que el protegido tiene que sacrificar su privacidad y la de su familia. De repente, ya ningún miembro de la familia puede ir y venir cuando le plazca. Tienen que rendir cuentas de cualquier desplazamiento (ir al trabajo, al centro de estudios, a tomarse un café, a una fiesta, al baño) y permanecer bajo constante vigilancia. Incluso sus allegados deben someterse a escrutinio. Confianza total. Lo único que hace posible tolerar este estilo de vida es la confianza que la persona protegida deposita en sus guardaespaldas: encargados de proteger su vida y su privacidad. Pero, ¿qué confianza se les puede tener a guardaespaldas que se quejan amargamente de tener que proteger a alguien las 24 horas (acaso los sicarios y secuestradores trabajan solo de 8 a 5)? Y quienes, no contentos con eso, ¿divulgan los movimientos (corregidos y aumentados) de aquellos a quienes protegen? Para empeorar la situación, estos guardaespaldas son integrantes de la élite de guardaespaldas ticos. Ante esto, ¿qué nos queda? ¿Importar guardaespaldas profesionales del extranjero? Porque ¿se imaginan a un guardaespaldas asignado a un funcionario público estadounidense, israelí o británico quejándose o divulgando información impunemente? ¡Jamás! El mayor peligro que salta a la vista es que no hay nada que les impida a estos guardaespaldas, con tan poco entendimiento de las exigencias físicas, morales y éticas de su profesión, revelar de antemano las actividades y las rutas del “protegido” dejándolo totalmente a merced de sus enemigos. Mientras no encuentre un candidato que reúna los requisitos mínimos y tenga la experiencia necesaria para cumplir con las funciones de un guardaespaldas, no acepte cargos en la función pública donde se expone a estos riesgos por servirle al país al cumplir a cabalidad con su deber.
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