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Empresa sin permiso para ofrecer ‘rapel’, afirma ICT Cabeza de agua sorprendió a familiares mientras pendían de paredónEmpresa que daba servicio sin visto bueno del Ministerio de Salud ni del ICT Otto Vargas M.y Zoila Rita Mora ovargas@nacion.com San Ramón, Alajuela. La empresa que presta el servicio de rapel (ascenso y descenso de cataratas por medio de cuerdas) en San Lorenzo, San Ramón, no cuenta con permiso para esta actividad, informó ayer el ICT. La versión la reveló un día después del accidente que costó la vida a una familia de cinco miembros, quienes perecieron arrastrados por una cabeza de agua que bajó por el río Balsa. De acuerdo con los registros del Instituto Costarricense de Turismo (ICT), la compañía –cuyo nombre no dio a conocer– está a derecho para organizar canopy (desplazamiento de un árbol por cuerdas) , pero no ha recibido aval para el rapel , dijo Marcela Villalobos, vocera del ICT. Aunque el permiso le corresponde otorgarlo al Ministerio de Salud, el ICT debe dar el visto bueno a los manuales operativos y planes de seguridad, agregó. Por su lado, el hotel Lands in Love, en cuyas instalaciones ocurrió el accidente, afirmó ayer –en un comunicado de prensa– que en ese momento las condiciones del tiempo eran normales. La Cruz Roja confirmó que sobre la parte alta de las montañas llovía con bastante intensidad. “Lo ocurrido fue producto de una cabeza de agua”, expresó el boletín del hotel, que aseguró haber tomado las medidas de seguridad apropiadas. En cuanto a pólizas que cubran responsabilidades por percances como el del domingo, las primeras revisiones que hizo el Instituto Nacional de Seguros (INS) apuntan a la inexistencia. Eduardo Castro, del departamento de Seguros Generales, afirmó que no existe ninguna a nombre del hotel Lands in Love. Advirtió: “Tenemos que revisar los archivos pues muchas veces se inscriben a nombre de otra razón social”. Vocación de aventura. Los cinco miembros de la familia Salazar Rosales eran aficionados a los deportes de aventura. El deseo de probar una nueva –el rapel – fue lo que, a la postre, los llevó a la muerte. Para Luis Fernando Salazar Gonzalo –de 42 años– el del domingo sería su primer descenso por el paredón de una catarata. Con él perecieron su esposa, Isabel Rosales Barquero (36 años), y sus hijos Luis Alejandro (16), Esteban (12) y José Andrés (11). Ellos vivían en Palmitas, Naranjo, Alajuela. Solo sobrevivió la hija menor del matrimonio, Valeria (5 años), a quien el guía Pablo Baltodano logró salvar de las aguas. Salazar era subgerente del Banco de Costa Rica en Naranjo.
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