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Los bellos 80….de Gina Se limitó a ser leyenda, no anduvo acaramelada por la intrigante sensaciónJosé María Penabad López Cónsul en La Habana Gina Lollobrígida acaba de recibir, eufórica, los 16 lustros de vida. Y promete escribir ahora su autobiografía. Pero, ya, don Alberto F. Cañas se le anticipó con80 años no es nada , crónica íntima, en una Costa Rica de todos, que el autor recrea. Leyenda y espejo. Y ejemplo. Comenzó Gina como extra en los históricos Cinecittà romanos, al tiempo que facilitaba la estampa de su cuerpo a las, entonces, fotonovelas en boga. Compitió, porque su figura lo reclamaba, para el título de Miss Italia en 1947. Le ganó a los puntos la sobria, tallada en mármol, Lucía Bosé. La Lollo, como llegó a simplificarse, siguió. Luigi Zampa la escogió para Renunciación(1948). Y su fama se derramó espectacularmente por el universo fílmico, tras la serie de Pan, amor y… Pasan las décadas de 1950, 1960 y 1970. Gina es máximo atractivo de las carteleras. Fanfán el invencible(1951), La mujer más bella del mundo(1955), entre otras muchas películas, imán de taquilla. En 1959, en España, Salomón y la reina de Saba, coprotagonizada por Tyrone Power, quien murió en pleno rodaje. Lucía Bosé se diluyó tras su sensacional boda con el astro taurino Dominguín, no sin antes pelear su “posesión matrimonial” con la tremenda Ava Gardner, que perseguía al diestro por todas las plazas (y camas) españolas. Cuando Sofía Loren se inició, en el cine, ya Gina era una estrella. Ambas, sin embargo, durante décadas, acuñaron la realidad del prototipo de mujer italiana. Gina se limitó a ser leyenda, no anduvo acaramelada por las noticias de intri- gante sensación, en las páginas del morbo. Embrujo latino. Eludió, La Lollo, las circunstancias afines a su embrujo latino. Gary Cooper la persiguió. Cary Grant estaba como loco tras la luminaria esplendorosa. Hasta Rock Hudson, dulce y gentil, la cortejaba cuando se olvidaba de su relación homosexual, que liquidó el sida. Ellos murieron. Ella, vivita y coleando. Cumplir el papel femenino, y el modelo de belleza, supuso siempre un sufrimiento para las mujeres. Gina pasó de todo artificio como comprobó el general Perón, presidente, que, entusiasmado por su presencia, obtuvo una foto interior de la actriz, de físico lozano, singular, sin sacarle la ropa, con el misterio de una instantánea de rayos X. Ella ni advirtió el atrevimiento de don Juan Domingo. Los indiscretos secretos presidenciales revelaron la sibilina anécdota. Gina ha sido, es, un cuadro de referencias, instalada en las mentes de quienes la adoran. Nunca una Marilyn Monroe de juegos corporales y caricias agresivas, con labios succionando. La imagen de la Lollobrígida es ícono de idolatría en el altar del pensamiento o en la cárcel del corazón. Mística representación y serena figura. Insoportable idea. La Lollo ha trabajado en instituciones internacionales de beneficencia. Su labor era eficaz con su sola presencia. El general sirio Mustafá Tlass contó una historia al diario Al Bayane que retrata fielmente el impacto de Gina. El alto militar, década de 1980, ordenó a las milicias libanesas, prosirias, que no disparasen contra los soldados italianos, cascos azules de la ONU, porque no soportaba la idea de que “de los ojos de Gina Lollobrígida pudiera manar una lágrima de dolor”. El general Tlass le envió fogosas misivas y más de una joya. Ella no se alteró, ni siquiera respondió a los entusiastas requerimientos de aquel varón enamorado. Uno más, en la fila interminable, tras la impasible Gina, que sedujo a media legión de galanes de Hollywood. Gina está divorciada, desde 1981, del médico yugoslavo Milko Scofic, con quien se casó en 1949 y con el que tuvo un hijo, Andrea Milko, nacido en 1957. Hace diez meses anunció que se casaría con el empresario español Javier Rigau, de 45 años de edad, con quien tuvo un publicitado romance. Las buenas entendederas le aconsejaron cancelar la “aventura” amorosa. Escribirá, sacará fotografías y esculpirá. Gina protagoniza su última película: Buscando el pan, sin amor y con 80 años.
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