 Las plantas nucleares Angra I y Angra II
(AFP)
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SAO PAULO (AFP) -
El presidente Luiz Inacio Lula da Silva anunció el martes la dotación presupuestaria para concluir el primer submarino a propulsión nuclear de la Marina brasileña y dio luz verde a la construcción de la tercera central atómica del país, abandonada hace más de 20 años.
"Si lo que faltaba era dinero, ya no va a faltar" para concluir el programa del submarino, dijo Lula tras visitar el Centro Tecnológico de la Marina, en Sao Paulo. Asumí el compromiso de poner los recursos necesarios para que podamos concluir ese proyecto", confirmó a periodistas.
El presidente explicó que la conclusión de ese proyecto en el que Brasil trabaja hace casi 30 años requiere de una inversión de 130 millones de reales anuales (68 millones de dólares) durante ocho años" y, quien sabe, si pudiésemos poner un poco más, podemos anticiparlo, porque está atrasado".
El proyecto del submarino nuclear le permitió a Brasil avanzar en sus investigaciones de enriquecimiento del uranio, una tecnología que dominan pocos países y que permite la creación del combustible nuclear que utilizan tanto el reactor del submarino como las centrales atómicas.
Con las sextas reservas de uranio del mundo, Brasil está a un paso de producir gas nuclear, con lo cual controlaría la totalidad del ciclo de ese combustible, informó recientemente el comandante de la Marina, Julio Moura. El submarino además tendrá un reactor que también podrá servir para generar electricidad, que puede ser aplicado en pequeñas ciudades, afirmó el jefe naval.
"Brasil podrá darse el lujo de ser uno de los pocos países del mundo que domina esa tecnología de enriquecimiento del uranio y, a partir de ahí, pienso que seremos mucho más valorados como nación, como la potencia que queremos ser", dijo Lula.
Lula confirmó también la construcción de la central nuclear Angra III, aprobada hace dos semanas por el Consejo Nacional de Política Energética (CNPE) y que requería de su aprobación definitiva.
"Vamos a concluir Angra III y, si fuese necesario, construir más, vamos a construir porque es una energía limpia (...); la energía nuclear es una energía ya probada y aprobada en Brasil, es segura y detentamos la tecnología ¿Por qué no aprovechar?", dijo el presidente.
"Tenemos condiciones de transformarnos en una gran potencia energética y no vamos a renunciar a eso", aseguró Lula.
"La inversión en energía nuclear tiene que ser vista como estratégica, pues garantiza (el abastecimiento de) energía y pone a Brasil en el selecto grupo de países que dominan la tecnología nuclear para fines pacíficos", había avanzado la pasada semana el ministro de Energía, Nelson Hubner.
La construcción de la central requiere de 5,5 años y 3.500 millones de dólares de inversión.
La central tiene la oposición frontal de la ministra de Medio Ambiente, Marina Silva, una reconocida ambientalista, quien consideró el mes pasado que "en los últimos 15 años ningún país construyó centrales nucleares porque hay muchos problemas con los residuos; tenemos otras fuentes, un gran potencial hidroeléctrico y energías limpias en las que debemos invertir".
Greenpeace afirmó el martes que Lula realizará un "viejo sueño" del régimen militar (1964-85) con el relanzamiento del programa nuclear.
Lula "volverá a encender el viejo sueño de 30 años atrás de los militares, sin hacerle ningún beneficio y creándole muchos problemas al país", dijo el coordinador de la campaña antinuclear de la organización ambientalista, Guilherme Leonardi.
La apertura de la fábrica de enriquecimiento de uranio de Resende (a 180 km de Rio de Janeiro) en 2004 provocó desavenencias internacionales.
Brasil, signatario del Tratado de No Proliferación Nuclear, y la Agencia Internacional de Energía Atómica tuvieron que buscar una fórmula que otorgara garantías técnicamente confiables de inspección y permitiera preservar secretos tecnológicos y comerciales de la planta.
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