 Presidente de Estados Unidos George W. Bush
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WASHINGTON (AFP) -
El presidente estadounidense George W. Bush se enfrenta a uno de los peores momentos de su mandato con nuevas encuestas que muestran los más bajos niveles de aprobación de su gestión, y la presión de los demócratas en favor de un retiro de las tropas en Irak.
Una encuesta divulgada este martes mostró que siete de cada diez estadounidenses están a favor de que las tropas regresen de Irak antes de abril del próximo año.
El sondeo, realizado conjuntamente por el diario USA Today y Gallup, reveló además que el índice de aprobación a la gestión de Bush cayó a un 29%, una de sus marcas más bajas, luego de que en junio alcanzara el 33% y en abril el 38%.
El mandatario registró así uno de los niveles más bajos de aprobación de la historia de Estados Unidos, superado únicamente por los ex presidentes Richard Nixon, Jimmy Carter y Harry Truman.
La encuesta se divulgó pocos días antes de que el Departamento de Defensa presente al Congreso el primer informe sobre la situación en Irak tras la orden de Bush de aumentar los efectivos en el terreno.
Un 62% de los encuestados dijo que Estados Unidos cometió un error al desplegar tropas en Irak (+2 puntos que en las últimas encuestas), contra sólo un 5% que considera que mejoró la situación, señala el rotativo.
Al mismo tiempo, legisladores demócratas estadounidenses interpusieron una enmienda a un proyecto de ley del Senado, limitando claramente la misión estadounidense en Irak.
El texto exige en efecto que la retirada se inicie al menos 120 días después de la entrada en vigor de la ley, y que quede terminada antes del 30 de abril de 2008.
Los senadores Carl Levin, presidente de la comisión de Fuerzas Armadas del Senado, y Jack Reed --ambos impulsores del proyecto de ley-- quieren limitar las operaciones estadounidenses en Irak a la lucha contra el terrorismo, al entrenamiento de las fuerzas iraquíes y a la protección de los intereses de Estados Unidos.
Bush había opuesto su veto a un primer intento de los demócratas que quieren obligarlo a fijar una fecha de retirada. Esta vez, los miembros del Congreso que apoyan el proyecto buscan obtener una mayoría de dos tercios, para bloquear así el veto presidencial.
"Todas las estrategias (de Bush) tienen un punto en común: suponen un compromiso militar de duración indeterminada, y una presencia de las fuerzas estadounidenses en medio de la violencia sectaria", afirmó Levin.
Actualmente, Estados Unidos cuenta con 160.000 efectivos en Irak.
Bush respondió a estas críticas y reiteró su rechazo a un retirada, señalando el martes que "el nivel de tropas debe ser decidido por nuestros comandantes en el terreno, no por personalidades políticas en Washington".
La nueva propuesta demócrata y el rechazo de Bush fueron realizados poco antes que el 15 de julio el Pentágono presente al Congreso su informe sobre la situación en Irak, tras la decisión presidencial de febrero de aumentar el número de soldados norteamericanos en aquel país.
Según extractos del documento, citados por los diarios, la situación en el terreno no ha cambiado y los iraquíes se muestran todavía incapaces de hacerse cargo por sí solos de la seguridad de su país frente a los insurgentes y la violencia sectaria.
Sin embargo, la Casa Blanca minimizó este balance pesimista, señalando que todavía es muy temprano para sacar conclusiones de la nueva estrategia estadounidense.
El informe que el Congreso recibirá esta semana sólo será "una fotografía instantánea del comienzo de la reorganización de la misión en Irak", dijo a la cadena televisiva CBS el portavoz de la Casa Blanca, Tony Snow.
Luego del informe del 15 de julio, el Pentágono deberá entregar un nuevo reporte al Congreso en septiembre.
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