 Papa Benedicto XVI
(AFP)
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CIUDAD DEL VATICANO (AFP) -
Con la rehabilitación de la misa en latín y el nuevo documento del Vaticano sobre el ecumenismo divulgado este martes, el papa Benedicto XVI ha confirmado su visión conservadora de la Iglesia, pese a las críticas y el desconcierto de algunos sectores católicos.
En menos de una semana, el pontífice alemán ha realizado dos gestos importantes para los católicos: autorizar el retorno de la misa en latín, como lo solicitaban los ultraconservadores del movimiento fundado por el francés Marcel Lefebvre, y reiterar una serie de controvertidos principios doctrinales.
Para el Papa alemán, el acontecimiento que revolucionó la iglesia católica a mediados del siglo XX, el Concilio Vaticano II, celebrado a pedido de Juan XXIII y Pablo VI entre 1962 y 1965, modernizando y actualizando a una de las instituciones más viejas del mundo, no puede ser considerado un momento de "ruptura" con viejos preceptos, como muchos lo interpretaron.
En una nota doctrinaria, con el título "Respuestas a algunas preguntas acerca de ciertos aspectos de la doctrina sobre la Iglesia" divulgada por la Santa Sede, se reivindica el título para la Iglesia católica de "única verdadera Iglesia de Cristo", reanudando así la controversia con las otras iglesias cristianas.
El documento, que tiene como objetivo aclarar delicados asuntos teológicos que han sido "mal interpretados" en los últimos años, según sus autores, confirma la tesis desarrollada por el pontífice cuando era cardenal, despertando interrogantes y reflexiones entre algunos prelados sobre el carácter de su pontificado.
El cardenal Joseph Ratzinger, conocido como un férreo teólogo y severo guardián de la ortodoxia, además de fustigador de la 'marxista' Teología de la Liberación durante la década de los ochenta y noventa, parece no aplacarse tras llegar al trono de Pedro.
"Antes era simpático y abierto al debate. Hoy en día le queda solo el lado ortodoxo", sostiene a la AFP el filósofo ateo italiano Paolo Flores D'Arcais.
"La idea de que la iglesia reconquiste la vida social y cultural es una estrategia coherente y muy lúcida que aprovecha el momento que vivimos, con las democracias occidentales en crisis y las grandes esperanzas ideológicas de transformar el mundo desvaneciéndose", agregó Flores D'Arcais.
Si la revalorización de la misa en latín, para los fieles que la soliciten, desencadenó críticas dentro de la misma iglesia católica, como la de monseñor Luca Brandolini, experto italiano en liturgia, la nota doctrinaria levantó una polvareda entre los protestantes y ortodoxos.
"Se trata de un notable retroceso en las relaciones ecuménicas", declaró el presidente de la Federación Italiana de las Iglesias Evangélicas (protestantes), el pastor Domenico Maselli.
"Parece que la única manera de unirnos con los cristianos es entrando a formar parte de la iglesia católica romana", comentó el dirigente protestante, al criticar la frase del documento vaticano que define a la Iglesia católica como "la única verdadera Iglesia de Cristo".
"La idea del monopolio del cristianismo me molesta y es difícil de digerir. Ataca la identidad de los demás, es más, la niega", comentó el teólogo de la Iglesia Valdese italiana, Paolo Ricca.
Al igual que los protestantes, algunos ortodoxos han criticado el documento vaticano.
"La Iglesia católica tiene la misma posición desde el siglo XI, cuando ocurrió el cisma de Oriente. Posiciones que los ortodoxos no compartimos", declaró a medios italianos el sacerdote Igor Viszhanov, secretario del patriarcado de Moscú para las relaciones con el exterior.
Para Brandolini en cambio, "la reforma en la que tanta gente trabajó, inspirada por el deseo de renovar la iglesia, ha sido cancelada".
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