 Foto aérea de la Mezquita Roja de Islamabad
(AFP)
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ISLAMABAD (AFP) -
El jefe de los islamistas atrincherados en la Mezquita Roja de Islamabad, Abdul Rashid Ghazi, murió durante el asalto que lanzó este martes el ejército paquistaní, que proseguía por la noche y en el que también fallecieron al menos 60 personas.
Tras 18 horas de enfrentamiento encarnizado nada se sabe de la suerte de las mujeres y los niños que según el gobierno eran rehenes de los islamistas.
"Es una ofensiva final para limpiar el lugar de sus militantes armados", declaró el portavoz del ejército, el general de división Waheed Arshad, poco después del asalto, que se inició antes de las 05H00 locales (00H00 GMT).
Por la noche se seguían escuchando explosiones esporádicas.
Las ambulancias iban y venían en los alrededores de la mezquita, un lugar altamente simbólico para los musulmanes paquistaníes, mientras que los extremistas, algunos presuntamente vinculados a Al Qaida y a los talibanes, mostraban una feroz resistencia, con armas automáticas y lanzagranadas.
El clérigo Ghazi, de 43 años, murió en un confuso incidente durante el asalto, declaró a la AFP un portavoz del ministerio del Interior.
"Fue descubierto en el sótano y le pidieron que saliera. Él salió con cuatro o cinco militantes que continuaron disparando contra las fuerzas de seguridad", afirmó a la AFP el general de brigada Javed Cheema, corrigiendo su anterior relato del incidente.
"Las tropas respondieron y él murió en el tiroteo", explicó, aunque inicialmente había señalado que los propios islamistas lo habían matado.
El hermano de Ghazi, el líder de la Mezquita Roja, Abdul Aziz, fue capturado el miércoles cuando trataba de escapar del complejo fortificado vestido con una burka de mujer.
El cuerpo de Ghazi, que había negociado indirectamente con el gobierno tan sólo horas antes, a través de mediadores, yacía aún en el lugar de la refriega, explicó por la tarde el portavoz, según el cual las tropas avanzaban habitáculo por habitáculo entre los 75 que tiene el complejo de la mezquita.
"Hay cadáveres por todas partes", indicó un hombre atrincherado en la mezquita e interrogado por la AFP.
El presidente Pervez Musharraf, aliado clave de Estados Unidos en la 'guerra contra el terrorismo' autorizó el asalto después de que la pasada madrugada fracasara la mediación tras una semana de sitio en la que murieron 24 militares.
El general Arshad dijo que la operación seguirá por la noche y que las tropas tienen todavía que controlar un 20% del complejo.
Esta fuente confirmó que más de 50 militantes habían muerto en las operaciones, pero que no era posible establecer un balance final hasta que terminen las hostilidades. También confirmó la muerte de ocho soldados y que otros 25 resultaron heridos.
Un grupo de mujeres y niños, unos 60 en total, salieron del complejo cuando se lanzó el asalto, pero se cree que hay muchos más en el interior.
Según las autoridades, unos 100 militantes comandados por personas vinculadas a Al Qaida retenían a entre 300 y 400 estudiantes, entre ellos mujeres y niños, como "escudos humanos". Sin embargo, el jefe de los irreductibles siempre desmintió tener rehenes.
Ghazi había afirmado que 1.800 personas se encontraban con él y que habían prometido morir como mártires antes que rendirse. Su sangre desencadenará "la revolución islámica", prometió Ghazi.
Según el general Arshad, no se registró ninguna explosión suicida dentro del complejo.
Las tensiones en la Mezquita Roja fundamentalista comenzaron hace seis meses. El capítulo que desató la alarma fue cuando en marzo los estudiantes radicales secuestraron a tres mujeres acusadas de administrar un burdel y luego a dos policías.
Estados Unidos estimó este martes que el asalto a la mezquita es un "asunto interno" de Pakistán.
"Lo que está claro es que en ciertos lugares en el mundo la amenaza extremista es real. Pero la operación (en la Mezquita Roja) es un asunto del gobierno paquistaní", dijo Scott Stanzel, portavoz de la Casa Blanca.
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