 Protestas de maestros en Lima
(AFP)
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LIMA (AFP) -
El gobierno peruano decidió este martes movilizar por 30 días a las fuerzas armadas en un intento por contener una avalancha de huelgas y protestas regionales que provocaron la muerte de una niña y que pone en aprietos al gobierno del presidente socialdemócrata Alan García.
Un decreto del gobierno divulgado por la gaceta oficial ordena a las fuerzas militares salir a las calles desde el miércoles en apoyo a la labor desplegada por la policía en el mantenimiento del orden público, sin que ello implique declaratoria del estado de emergencia.
La norma subraya que durante la intervención militar no existirá restricción, suspensión, ni afectación de los derechos garantizados en la Constitución y en los tratados internacionales sobre derechos humanos.
El objetivo es garantizar el funcionamiento de entidades, servicios públicos esenciales y resguardar puntos críticos que puedan ser afectados.
El primer ministro Jorge Del Castillo advirtió que las fuerzas militares "usarán todos los recursos necesarios que les otorga la ley para impedir la toma de locales públicos por parte de los huelguistas".
Perú afronta una huelga general indefinida de maestros estatales iniciada el jueves pasado, y que se realiza con movilizaciones diarias tanto en Lima como en otras ciudades del país.
A raíz de la huelga una niña de 12 años murió en la ciudad surandina de Abancay al impactarle una piedra en la cabeza durante una refriega entre maestros y policías, denunció el primer ministro Jorge del Castillo quien dijo que "ahora los profesores no sólo hacen huelga sino que matan a una niña".
La tensión subirá el miércoles cuando la Federación de Trabajadores Mineros y Metalúrgicos inicie un paro de dos días, mientras las regiones sureñas de Tacna, Moquegua y Puno iniciarán ese día una paralización ilimitada.
La Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP) programó también para el miércoles una jornada de protesta con marchas en respaldo a los reclamos de aumento de sueldos, reposición de despedidos y asignación presupuestaria para obras regionales.
En ese contexto se anunció el martes que el ferrocarril turístico que une Cusco con la ciudadela inca de Machu Picchu (sudeste), suspenderá sus operaciones el miércoles por razones de seguridad debido a un paro en esa región del país.
La suspensión se prolongará por 24 horas, anunció la compañía Perú Rail. Machu Picchu, elegida el pasado fin de semana como una de las nuevas siete maravillas del mundo, es la joya de la corona del turismo peruano. Cada día la visitan en promedio unos 2.500 turistas, la mayoría estadounidenses y europeos.
La ola de protestas se produce cuando faltan poco más de dos semanas para que el presidente García cumpla el primero de sus cinco años de gestión al frente del gobierno.
El mandatario negó este martes que Perú esté convulso y acusó a "pequeños grupos" de la izquierda radical de generar desórdenes.
"Hay un poco de ruido en el techo, ruido de exageración, ruido de revancha, ruido de extremismo, ruido alentado desde afuera, pero los fundamentos están sólidos, el edificio está firme", remarcó el mandatario.
"Que los gatos salten en el techo, eso no va a tumbar el edificio. Todos saben que los gatos maúllan y lloran por las noches, especialmente cuando han perdido las elecciones, pero no me van a torcer la mano", manifestó en alusión directa al opositor Ollanta Humala, líder del Partido Nacionalista, derrotado por García en las elecciones de 2006.
En los últimos días la prensa de derecha lanzó la hipótesis sobre una injerencia del presidente venezolano Hugo Chávez en asuntos internos mediante la cual se pretendería desestabilizar al país.
Esa versión es sostenida por el premier Del Castillo al referirse a la presencia de una oficina de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) -impulsada por Caracas- en la región Puno, colindante con Bolivia, donde ejecuta un programa de salud.
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