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Noticias Sucesos:

Foto Principal: 1644481
Este caseta policial está abandonada y funcionó algún tiempo como panadería en Lomas de Quircot, Cartago.
Natalia Soto para LN

Delincuentes solo dejaron el piso de caseta policial


Nicolás Aguilar R.
naguilar@nacion.com

Cuando inauguraron la delegación de la Fuerza Pública en San Rafael de Quircot, Cartago, los vecinos lo celebraron en grande.

Muchos vecinos pensaron que por fin tendrían vigilancia policial las 24 horas.

Pero fue una alegría efímera y pasajera.

Poco tiempo después, el oficial que asignaron no volvió y el puesto policial fue cerrado, pese a la protesta de los vecinos.

Con el paso del tiempo, las instalaciones; donde incluso habían colocado un teléfono público, fue tomado por delincuentes, adictos al crack y alcohólicos.

Aunque al principio también utilizaban la casetilla policial como guarida para pasar las noches, después optaron por desarmarla paulatinamente.

“Viera qué tristeza. Primero se llevaron las ventanas; otro día unas latas de zinc y, cuando nos dimos cuenta, desarmaron el puesto policial”, recuerda María Isabel Céspedes, quien vive frente al puesto desvalijado.

Los adictos se llevaron paredes, ventanas, el cableado eléctrico, la tubería de los baños y el servicio sanitario. Cuando no encontraron nada más que robarse, pusieron el ojo en el teléfono público que funcionaba frente a la garita.

“Unos los veía bajar con las latas de zinc al hombro. Le avisamos a la Policía en Cartago, pero nunca hizo nada”, se queja la vecina.

Actualmente, solo queda el piso de concreto de la sede policial, el cual, afirman vecinos en broma, “no se llevaron porque en las chatarreras jamás lo comprarían”.

Otras casetas, como la de Lomas de Quircot, también fue tomada por delincuentes. Sin embargo, el Comité de Desarrollo local, con ayuda policial, logró recuperarla. Tras pensarlo mucho, se la alquilaron a una vecina quien convirtió el puesto policial en una panadería, la cual cerró meses después.

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