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El Seguro está seguro: TLC y CCSS El Tratado de Libre Comercio no afecta la política institucional de medicamentosEduardo Doryan Garrón Presidente Ejecutivo de la CCSS Escribo este artículo convencido de que hay tres temas acerca del impacto del TLC sobre la Caja que es conveniente y oportuno dilucidar: el clima nacional para la creación de empleo e inversiones es una garantía para aumentar las contribuciones a la seguridad social, existe un blindaje constitucional que tiene la Caja en relación al TLC y la institución tiene una sólida política de medicamentos que se mantendrá vigorosa con Tratado o sin él. Buen clima. La tranquilidad en el país en materia de inversiones y empleo es el mejor seguro para la CCSS. En el 2006 se dan más de 140.000 nuevos afiliados en salud y pensiones y los cotizantes ya superan el millón de trabajadores inscritos. Si en Costa Rica se diera un reflujo en el empleo, producto de una percepción de que otros países que aprobaron el TLC son más propicios a la inversión, ello podría ser la causa de una relevante afectación a la seguridad social. Ya en el pasado la nación experimentó y la CCSS sufrió el impacto de una política de cerrarse al mundo a inicios del decenio del 80. El desempleo subió a principios de esa década a más de 9%, la afiliación a la CCSS se estancó completamente, la rentabilidad real del régimen de invalidez, vejez y muerte (IVM) llegó a su punto mínimo de -42. Hoy, con la incertidumbre de quedar al margen del TLC no se puede jugar, la primera víctima puede ser la Caja. Anclaje sólido. Los seguros sociales tienen un anclaje sólido en la Constitución Política. La Caja ofrece múltiples servicios en salud, incapacidades, maternidad, pensiones por invalidez, vejez y muerte y las pensiones del Régimen No Contributivo. Además, la Caja no aumenta sus cuotas si a una persona se le detecta que tiene diabetes o es cardiópata. Ningún seguro privado le llega ni a los talones a la Caja. La institución tiene un menú reforzado y comprensivo en su red de protección social. Pero más allá de ello, tiene además un blindaje jurídico sólido. La Constitución, por decirlo así, le da un abrazo maternal y paternal a la entidad. En concreto reza el artículo 73: “Se establecen los seguros sociales en beneficio de los trabajadores manuales e intelectuales, regulados por el sistema de contribución forzosa del Estado, patronos y trabajadores, a fin de proteger a éstos contra los riesgos de enfermedad, invalidez, maternidad, vejez, muerte y demás contingencias que la ley determine”. Respecto a esa disposición constitucional (art.73), la Sala IV de la Corte Suprema de Justicia, en resolución 7393-98, ha resaltando el carácter de derecho fundamental a la seguridad social que contiene dicha norma: “…por expresa disposición constitucional, esta gestión ha de ser pública, a cargo del Estado, representado por la Caja Costarricense de Seguro Social, y la financiación responderá al principio cardinal de Solidaridad Social, pues se funda en la contribución forzosa y tripartita que realizan los trabajadores, patronos y el Estado”. Además, de conformidad con los ordinales 1 del Código Civil y 6 de la Ley General de la Administración Pública, existe una estructura piramidal de las normas, en orden descendente de fuerza y jerarquía, según la cual, por encima de todas las demás disposiciones jurídicas (incluyendo los tratados internacionales), se encuentra la Constitución Política y la Caja está bien protegida en ese sentido. Más aún se encuentra fuera de los alcances del Tratado de Libre Comercio. Los seguros sociales de la Caja están excluidos de los efectos del TLC. La llamada Comisión de Notables fue categórica al afirmar: “Queda claramente establecido en el contexto del Tratado que los servicios de Seguridad Social prestados por la Caja Costarricense de Seguro Social quedan fuera de la apertura (…)”. Reitero a las familias del país y en particular a la mujer costarricense, que en diversas encuestas muestra un especial cariño por la Caja, que ésta está excluida del Tratado (Anexo 12.9.2 Sección H): “Para mayor certeza, los servicios de seguridad social referidos en el primer, segundo y tercer párrafos del artículo 73 de la Constitución Política de la República de Costa Rica y suministrados por la Caja Costarricense de Seguro Social a partir de la fecha de la firma de este Tratado, no estarán sujetos a ningún compromiso incluido en este Anexo”. Medicamentos. El TLC no afecta la política institucional de medicamentos y no le impide en absoluto comprar productos genéricos. La Lista Oficial de Medicamentos (LOM) en la actualidad incluye 627 presentaciones farmacéuticas, correspondientes a 453 principios activos o “la molécula que cura. La lista se define en función del patrón de las causas de enfermedad que afectan a la población del país. Esta Lista posibilita tratar el 98% de la totalidad de las patologías que padece la población de Costa Rica. En la práctica, la cobertura alcanza un 100%, toda vez que los medicamentos para el 2% de las enfermedades restantes también se cubren. Usualmente sólo se añaden o cambian a esa Lista de 8 a 10 principios activos por año. La Caja saca las licitaciones para comprar “la molécula que cura” y por ello adquiere muchos productos llamados genéricos, es decir, aquellos producidos por empresas que no inventaron el medicamento y también compra productos patentados, los llamados innovadores: en promedio un 65% son genéricos y un 35% innovadores. De todos estos la Caja adquiere menos del 6% de medicamentos producidos en Estados Unidos. No existe razón técnica para que esto cambie con este TLC, como no ha sucedido con los otros tratados que ha firmado Costa Rica en los últimos años. En todo caso, para darles mayor seguridad a los usuarios, en caso de una necesidad pública para proteger la salud de la población, Costa Rica mantiene un fuerte instrumento, cual es hacer uso de la patente sin autorización del titular de los derechos, con la aplicación de la licencia obligatoria; también tendría derecho a hacer importaciones paralelas del producto patentado. En el caso de las importaciones paralelas, se puede traer el producto del país en donde sea más barato el medicamento sin pagar al dueño de la patente. Hay desafíos independientes del TLC: para resolver patologías que afectan a grupos minoritarios de pacientes, son necesarios medicamentos caros para los cuales no pareciera probable que van a existir genéricos. Los productos genéricos se utilizan en un alto porcentaje frente a los productos innovadores, como se desprende de la revisión de las compras de medicamentos realizadas en el año 2006. Para las enfermedades del sistema digestivo (275.000 pacientes), el 100% fueron genéricos; para las enfermedades del sistema respiratorio (240.000 pacientes), el 95% fueron genéricos y el 5% innovadores; para las patologías del sistema génito-urinario (147.000 pacientes), el 90% fueron genéricos y el 10% innovadores; para el sistema osteo-muscular (105.000 pacientes), el 92% fueron genéricos y el 8% innovadores; para los padecimientos del sistema cardiovascular (895.000 pacientes), el 92,5% fueron genéricos y el 7,5% innovadores; para las enfermedades endocrinas y metabólicas (325.000 pacientes), el 33% fueron genéricos y el 67% innovadores; para tumores (9500 pacientes), el 66% fueron genéricos y el 34% innovadores. Sin embargo, es evidente que para aquellas patologías que necesitan medicamentos en los que el cambio tecnológico es mayor o se concentran en poblaciones pequeñas y de alta complejidad, como las que se utilizan en el tratamiento de enfermedades endocrinas y metabólicas y en especial en el tratamiento del cáncer, los medicamentos innovadores están y seguirán estando presentes en un porcentaje mayor, condición que se va a mantener con TLC o sin él. Los asegurados deben estar tranquilos al saber que la Caja, en una economía en crecimiento y con nuevos empleos, le hará frente a sus necesidades de medicamentos sin poner en riesgo las conquistas en salud de la población. Desarrollo comercial. El TLC no es una panacea, no resuelve los problemas generales del desarrollo nacional: estos son responsabilidad de todos y debemos abordarlos comprensivamente como país. El TLC da acceso a mercados y crea un clima propicio para la creación de empleos y de inversión, lo que precisamente es un buen seguro para el Seguro Social. El Tratado no hace mella a la Caja: la protección que le da la Constitución y la exclusión de ella del Tratado le dan seguridad adicional al Seguro. La política actual de medicamentos es sólida y seguirá aplicándose en cualquier nuevo contexto. El Seguro está seguro. Es responsabilidad de la presente y las próximas generaciones mantenerlo así: solidario, universal, equitativo y pujante.
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