 La ciudadela inca de Machu Picchu
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LIMA (AFP) -
La elección de las ruinas incas de Machu Picchu como una de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo impulsará el turismo, pero se advierte que el mayor volumen de visitantes en la ciudadela la pondría en peligro de derrumbes y deterioro, como señalan expertos de la UNESCO y peruanos.
La ciudadela inca de Machu Picchu fue elegida como las Nuevas 7 Maravillas del Mundo Moderno junto a la Gran Muralla China, la ciudad de Petra (Jordania), el Cristo Redentor de Río de Janeiro (Brasil), la pirámide de Chichén Itzá (México), el Coliseo de Roma (Italia) y Taj Mahal (India).
La ministra de Comercio Exterior y Turismo, Mercedes Aráoz, sostuvo que esta elección impulsará el turismo en el país y triplicará las cifras de visitas al santuario.
"Estamos trabajando en un manejo de carga adecuado para que haya un tráfico de turistas conveniente que no maltrate el monumento y permita más visitas", dijo.
El director del Instituto Nacional de Cultura-Cusco, Jorge Zegarra, aseguró que el complejo arqueológico ubicado a 130 kilómetros del Cusco, en ceja de selva a 2.438 metros de altura, no sufrirá daños si ingresan más turistas.
Según los especialistas la ciudadela recibe a diario entre 2.000 a 3.000 personas.
Zegarra pretende que las visitas alcancen los 5.000 turistas diarios en tres turnos y se diversifique la oferta turística en el Cusco.
La Sociedad de Hoteles del Perú sostiene que la elección de Machu Picchu impulsará el "turismo de lujo", que va a los mejores restaurantes, compra las mejores artesanías, y deja mayores aportes económicos al país.
Sin embargo, se han levantado voces de alerta que señalan que un mayor volumen de turistas a la ciudadela incrementan el peligro de derrumbes, deslizamientos y el deterioro.
El historiador Luis Lumbreras, ex director del Instituto Nacional de Cultura, señaló que al incrementar las visitas se corre el peligro de destruir el santuario y que se deben tomar en cuenta las recomendaciones de la UNESCO.
En abril de este año una misión de la UNESCO llegó a Perú para conocer el estado de conservación de Machu Picchu.
Los especialistas se concentraron en evaluaciones técnicas sobre el complejo arqueológico, analizaron las técnicas de preservación y mantenimiento de la ciudadela.
Al final hicieron una serie de recomendaciones, entre ellas tener cuidado con el volumen de visitas, segundo el desorden en las construcciones levantadas en los alrededores de la ciudadela, entre la que figuran restaurantes, hoteles y tiendas.
El estatal Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico (Ingemmet) de Perú en marzo sugirió reducir a cinco días semanales las visitas de turistas a la ciudadela para reducir los riesgos de deslizamiento de la estructura.
Patricio Valderrama, geólogo ambiental de Ingemmet, explicó que las 3.000 personas que visitan cada día el santuario arqueológico y el flujo de buses y trenes provocan daños en su infraestructura.
El especialista llamó la atención sobre las fracturas en la roca granítica que forma las montañas de la zona, lo que ha provocado algunos deslizamientos en los últimos años.
Machu Picchu (en quechua quiere decir Machu: viejo, y Picchu: cima) fue construida en el siglo XV por el inca Pachacutec (1438-1470), es considerada como una obra maestra de la arquitectura e ingeniería. Tiene un área de 530 metros de largo por 200 de ancho y cuenta con 172 recintos.
El santuario construido en piedra se dio a conocer al mundo en 1911 cuando fue descubierto por el estadounidense Hiram Bingham, tras permanecer durante varios siglos oculta en las estribaciones de la selva.
Conocida como la "ciudad perdida de los Incas", fue declarada en 1981 Patrimonio Histórico y Natural de la Humanidad por la UNESCO.
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