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¡Depósitos sin protección!


Vinzenz Schmack
Economista

Cuando, en la década de 1980, la Agencia Internacional para el Desarrollo (AID) hizo muchos aportes para fortalecer a los bancos privados, una de sus ayudas consistió en la creación de un fondo de garantía para proteger los depósitos y títulos valores de los inversionistas de los bancos privados. De los préstamos y donaciones que el Banco Central de Costa Rica (BCCR) recibió de la AID para financiar a los bancos privados, el BCCR permitió que estos ganaran 9 puntos porcentuales en lugar de los ya atractivos 5 puntos que originalmente el BCCR ofrecía. Sin embargo, de esos 9 puntos, los bancos fueron obligados a destinar 4 puntos al BCCR para crear el fondo de garantía. Así, los bancos privados no solo tenían recursos para prestar, sino también un fondo para proteger a los ahorrantes que se atrevieron a depositar sus fondos en bancos privados en lugar de hacerlo en bancos estatales, donde tenían garantía del Estado.

Todo fue muy bien y el fondo, manejado por el BCCR creció hasta casi la cifra de $25 millones.

Cambio de rumbo. Pero cuando la AID se fue del país, a inicios de la década de 1990, dejó de supervisar sus préstamos y el BCCR pasó el fondo de garantía a la Asociación Bancaria de Costa Rica (ABC), que al principio lo manejó bajo la supervisión del BCCR, pero, después de un tiempo, el Banco Central olvidó su obligación de supervisar este fondo público y la ABC se apoderó de él y lo declaró fondo privado. A partir de entonces, se perdió la transparencia del fondo y la ABC lo maneja a su antojo, utilizando parte como caja chica para pagar gastos operativos y otros egresos no contemplados, contrarios a los fines para los que fue originalmente creado.

Lo peor de todo es que la ABC arbitrariamente decidió reservar este fondo solamente para los pequeños ahorrantes e inversionistas, o sea, el fondo garantiza un máximo de $10.000 por persona, y todos los inversionistas que tienen más de $10.000 quedan sin protección.

En el caso del Banco Elca, el fondo era suficientemente grande como para pagar a casi todos los ahorrantes e inversionistas unos $25 millones, pero la entidad rescató solo a los pequeños por un total de $1.250.445,63, quedándose con más de $23 millones en el fondo, y de los $1.250.445,63 ya ha recuperado el 69%. Es decir, el fondo ha aportado apenas $387.628 hasta ahora, ya que la recuperación irá en aumento.

¡Resulta alarmante y vergonzoso ver cómo una asociación gremial como la ABC, que debería promover la transparencia y buen nombre del gremio que representa, perjudica su imagen desvirtuando este valioso instrumento pues, en lugar de proteger a los ahorrantes, ha preferido congelar el fondo y gastarlo en otros usos de beneficio exclusivo para esa entidad, en lugar de destinarlo al uso exclusivo de los inversionistas, lo cual era el propósito principal de su creación!

Sin protección. Esto demuestra que en Costa Rica los inversionistas de la banca privada quedaron sin protección, en parte por la negligencia del BCCR de supervisar los fondos que la AID le entregó para destinarlos a la protección de los inversionistas de la banca privada, y en parte por el abuso de la ABC al apropiarse de ese fondo y darle un destino distinto .

Sería de esperar que los bancos internacionales que hoy día están entrando en el mercado costarricense, los cuales están acostumbrados al control y transparencia en sus operaciones, tomen cartas en el asunto, para que estas lamentables y vergonzosas prácticas de la ABC en detrimento de los inversionistas se detengan.

Lo procedente es que ese fondo regrese al BCCR y este ejerza con decisión y sin paños tibios el control y la vigilancia que nunca debió abandonar y que tanto ha perjudicado a miles de inversionistas que han sido despojados de la protección que la AID creó a su favor.

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