 Calles cerradas en Islamabad
(AFP)
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ISLAMABAD (AFP) -
El presidente de Pakistán, Pervez Musharraf, instó el sábado a los islamistas atrincherados en la Mezquita Roja de Islamabad a rendirse, mientras que en las primeras horas del domingo un coronel del ejército paquistaní murió por disparos de los militantes.
"Ellos no deben prolongar (su acción), sino rendirse y entregar las armas, de lo contrario arriesgan la muerte", dijo Musharraf a la prensa durante una visita a la provincia de Baluchistán, en el suroeste paquistaní.
Musharraf formuló sus primeras declaraciones sobre la crisis en cinco días y subrayó que las tropas gubernamentales han dado cuenta hasta ahora de mucha "paciencia y reserva", debido a la presencia de mujeres y niños en la Mezquita Roja.
Según el Presidente, 1.300 personas se rindieron ya.
En la mañana del domingo, un coronel del ejército paquistaní murió tras recibir disparos de militantes islámicos atrincherados en la Mezquita Roja de Islamabad, informó un portavoz militar.
El coronel Haroon Islam estaba conduciendo unas operaciones nocturnas contra la mezquita radical en el momento de recibir varios disparos. Luego falleció en en un hospital militar, según dijo a la AFP el general de división Waheed Arshad.
Durante la noche del sábado al domingo, las fuerzas de seguridad hicieron explotar partes del muro que rodea el complejo de la mezquita, mientras continuaba el intercambio de disparos con los islamistas, informó un oficial de seguridad a la AFP en la mañana del domingo.
"Las fuerzas de seguridad dinamitaron el muro para permitir que la gente que está dentro pueda salir si quiere", dijo el oficial a la AFP.
Por su parte el jefe de los rebeldes de la Mezquita Roja, Abdul Rashid Ghazi, confirmó a la AFP que el grupo está listo para resistir un mes.
"Tenemos suficientes alimentos, armas y municiones para luchar aún entre 25 y 30 días y eso es lo que haremos, si Alá lo quiere", añadió Ghazi.
"Preferiría morir antes que rendirme y ser arrestado por el gobierno", añadió el número dos de los islamistas atrincherados en la mezquita, que por el momento es el único líder de éstos después de que su hermano fuese arrestado.
Ghazi especificó que "aún hay 1.800 estudiantes dentro de la mezquita".
"Repito, no nos rendiremos. El gobierno debe darnos un salvoconducto y volveremos a nuestras regiones de origen", enfatizó.
"Aproximadamente 70 estudiantes murieron desde que el gobierno lanzó la operación hace cinco días", sostuvo también el líder rebelde.
Esta información no ha podido ser verificada de forma independiente y contradice un balance oficial de las autoridades paquistaníes, que cifra en 19 los muertos desde el martes.
Las autoridades acusan a un núcleo duro de unos 60 radicales de servirse de mujeres y niños como "escudos humanos", situación que recientemente llevó a Musharraf a prohibir un asalto a la mezquita.
El sábado, antes del alba, la policía tomó el control de la escuela coránica Jamia Faridia, donde "arrestó a decenas de estudiantes y los trasladó a un lugar no precisado", dijo a la AFP un responsable de la seguridad paquistaní.
La escuela está situada a tres kilómetros de la Mezquita Roja. Las fuerzas gubernamentales justificaron su intervención ante el temor de que esos estudiantes pudieran abrir un segundo frente en apoyo a los islamistas atrincherados en la mezquita.
El líder religioso de los extremistas atrincherados afirmó también haber recibido una llamada telefónica de un hombre que reivindicaba los disparos efectuados el viernes contra el avión del presidente paquistaní, Pervez Musharraf, que aseguraba que la acción fue una represalia por el sitio de la mezquita.
"Recibí una llamada telefónica de un hombre que no conozco... Dijo: 'disparé contra el avión de Musharraf'", comentó Ghazi.
Poco antes, fuentes de la seguridad paquistaní anunciaron una investigación sobre la presunta relación entre los disparos contra el aparato presidencial y los actuales enfrentamientos en la Mezquita Roja.
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