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Una vez más, democracia Claudio A. Mora García Estudiante de Economía, UCR Matriculé un curso de Ciencias Políticas que se llama “Sistemas Políticos Comparados”. En la antología hay varios textos sobre la definición de democracia y sus objetivos. Uno de los autores es Vladimiro Naranjo, quien establece varias pautas para la existencia de una democracia. Me parece importantísimo remarcar una de ellas: que se base en el principio de la soberanía popular. Representación. Soberanía popular refiere al poder en manos del pueblo. El pueblo de Costa Rica lo conformamos más de 2 millones de personas (que serían las mujeres y hombres mayores de 18 años). Sería un poco difícil que manejáramos todas las decisiones políticas. ¡Imagine usted poner de acuerdo a 2 millones de personas! Entonces, lo que hacemos es escoger representantes usando un método de elección individual: el voto. Los representantes elegidos son los preferidos por la proporción más grande del pueblo (la mayoría), de una forma que se debe considerar correcta. En ellos queda plasmada la decisión de la mayoría. Eso quiere decir que las decisiones que adopten deberán ser lo más congruentes posible con las adoptadas por sus electores. Otro autor, Robert Dahl, establece varios límites para la evaluación del funcionamiento y aplicación de una democracia. Conforme más se acerque la aplicación a esos límites, mejor será la democracia. Uno de los puntos a evaluar es que la alternativa con mayor número de votos se proclame elección ganadora. Resumiendo: los ganadores, como los diputados, son representantes de la mayoría y su medida será la representación de la mayoría. La decisión que se proclame como ganadora será la decisión con mayor número de votos. Voluntad predominante. Entonces, si en la Asamblea Legislativa se intenta usar las herramientas institucionales que permite el Reglamento con el fin de boicotear las decisiones de los representantes de la mayoría respecto a un proyecto de ley, se estarían incumpliendo dos principios básicos de la democracia. Primero, se ignoraría la decisión de la mayoría respecto a estos temas pues se boicotea la votación con el fin de hacerla cada vez más lejana, lo que lleva a que la decisión ganadora no sea la de la mayoría, sino la escogida por los que más gritaron. Segundo, si quisieran respetar la decisión del pueblo, al llegar al periodo de votación y estar tan seguros de que el fallo será a favor de ellos, ¿cuál es el miedo a posponer la votación? Así, al menos podremos seguir avanzando en otros proyectos sumamente importantes. No por esto digo que todos los proyectos se deben votar de inmediato. Los proyectos deben ser discutidos y todas las herramientas que ofrece el Reglamento deben ser usadas, siempre y cuando no se empleen con el fin de paralizar la votación, que es cuando se demuestra la decisión que adoptará la mayoría: la que tiene el poder... o debería tenerlo.
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