 Presidente de Estados Unidos George W. Bush
(AFP)
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WASHINGTON (AFP) -
La Casa Blanca se mostró indiferente este jueves ante la amenaza velada de Moscú de desplegar misiles en la frontera con la Unión Europea si Washington construye un escudo antimisiles en Europa central.
El vocero de la Casa Blanca, Tony Snow, reconoció la tensión existente sobre este asunto entre Rusia y Estados Unidos, pero dijo que el presidente George W. Bush y el mandatario ruso, Vladimir Putin, han planteado un camino a seguir el fin de semana pasado, cuando se reunieron en la casa de veraneo de Bush en Maine (noroeste).
"El mensaje claro es que habrá muchos aspectos técnicos que resolver y trabajaremos en ello", dijo Snow.
"Habrá también algunos asuntos políticos involucrados", agregó.
Moscú y Washington están en un callejón sin salida a causa de los planes de Estados Unidos de instalar radares y escudos antimisiles en la República Checa y en Polonia, mientras Rusia dice que este proyecto amenaza su seguridad.
La amenaza de la instalación de misiles en Kaliningrado fue hecha por el influyente primer ministro adjunto y titular de Defensa de Rusia Sergei Ivanov, dos días después del encuentro de los mandatarios.
"Si nuestras ofertas son aceptadas, Rusia no considerará necesario desplegar nuevos misiles en la zona europea del país, incluyendo Kalinigrado, para contrarrestar la amenaza", de Estados Unidos, dijo Ivanov citado por agencias de noticias rusas.
Al ser interrogado sobre esta advertencia, Snow dijo que "los dos presidentes han dejado bien clara su visión sobre este asunto", durante su aparición pública en Kennebunkport, Maine.
"El presidente (Bush) también aclaró su postura con respecto a que las naciones de Europa Oriental deben ser parte fundamental en estas conversaciones, incluyendo a los checos y a los polacos, (...) los rusos tienen su propia postura sobre dónde les gustaría instalar su base de lanzamiento satelital, entre otras cosas", finalizó.
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