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EEUU influye en la militarización de la cruzada antinarcóticos en México

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Ejército mexicano quemando droga
(AFP)

MÉXICO (AFP) - La polémica y amplia participación de las fuerzas amadas mexicanas en el combate al narcotráfico es fruto de la presión ejercida por Estados Unidos y está enmarcada en la estrategia regional de seguridad de Washington, aseguraron los expertos.

La creciente presencia de los militares en los operativos contra el crimen organizado se debe en gran parte a "la presión del gobierno de Estados Unidos" contra el ex presidente Vicente Fox (2000-2006), sostuvo Luis Astorga, experto en tráfico de drogas y titular de la Cátedra UNESCO en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

"Uno de los grandes componentes que viene estableciendo vínculos de manera muy estructural entre Estados Unidos y América Latina es el proceso de militarización y el caso mexicano no es particular, sino que es común a lo que viene pasando" en el resto de la región, coincide Eduardo Correa, investigador de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México.

Prueba de ello, prosiguió Correa, es que "las bases militares de Estados Unidos han crecido de una manera desmesurada desde que inició la guerra contra las drogas. En la guerra fría había tres, cuatro o cinco bases en todo el continente; hoy tenemos 29 bases militares estadounidenses y la justificación es la lucha contra las drogas".

Estados Unidos, aseguró Astorga, vincula su cruzada antiterrorista con la dirigida contra las drogas.

La militarización en México y el resto de América Latina "forma parte de la estrategia de seguridad regional de Estados Unidos, reforzada a partir de los atentados del 2001", subrayó.

En México la participación directa de los militares en operativos de seguridad comenzó de manera "titubeante" durante el sexenio de Ernesto Zedillo (1994-2000) y se volvió más contundente bajo el gobierno de Fox, quien lanzó un programa denominado "México Seguro" que incluyó a policías y militares para reducir el número de ejecuciones en el país, recordó Astorga.

Sin embargo, el número de muertes violentas relacionadas con el crimen organizado no ha dejado de crecer y en lo que va del 2007 suman 1.300.

El actual presidente de México, Felipe Calderón, ha reforzado los operativos policiaco-militares, con una mayoritaria participación de las fuerzas armadas.

Calderón lanzó seis meses atrás operativos con 20.000 efectivos federales, de los cuales unos 16.000 son militares, quienes patrullan las calles de las ciudades más violentas y realizan inspecciones en retenes instalados en varias carreteras del país.

Pero la muerte de tres niños y dos mujeres por disparos de militares en junio y la denuncia de al menos cuatro adolescentes por soldados reavivaron la polémica en el país sobre la participación de los militares en el combate al crimen organizado.

Las voces que se oponen a que el Ejército salga a las calles argumentan que su falta de preparación en acciones policíacas podría afectar la credibilidad de la que goza debido a su poca corrupción, en comparación con la policía.

Luis Astorga considera que Calderón llegó a la presidencia "con un número de opciones que no eran muchas", debido a que, además de la presión de Washington, no hay en el país una política antinarcóticos unificada.

En el gobierno de Fox se aprobó la extradición de capos detenidos en México y una de las primeras acciones de Calderón en su política de combate al narcotráfico fue entregar a Estados Unidos al líder del cartel del Golfo, Osiel Cárdenas.

© 2007 AFP


- Información provista por la agencia AFP. Cualquier imprecisión en estos cables proviene directamente de la agencia de noticias AFP. Si desea que nacion.com envíe todos los días información de última hora a su correo electrónico, vea los detalles en el servicio de envío de noticias por email.

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