 Soldados paquistaníes escoltan a militantes detenidos
(AFP)
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ISLAMABAD (AFP) -
Las explosiones y el fuego cruzado seguían el jueves por la noche en torno a la asediada Mezquita Roja de Islamabad, donde los "terroristas" retenían a mujeres y niños como escudos humanos, según varias informaciones, pese a que su líder, capturado por las fuerzas del orden, instó a la rendición.
El jueves por la noche, una gran cantidad de efectivos militares se desplegó alrededor de la Mezquita, a la vez que vehículos blindados ingresaron a la zona circundante para luego retirarse, en medio de los disparos.
"Destruimos el muro de protección", dijo un oficial a la AFP, quien agregó que los efectivos emplearon "cargas explosivas".
"La operación será seguida del lanzamiento de gases lacrimógenos para hacer salir a la mayor cantidad de gente posible de la mezquita", añadió.
Los enfrentamientos entre los estudiantes y las fuerzas armadas han dejado 19 muertos en tres días, según un nuevo balance facilitado por el ministro del Interior, Aftab Sherpao.
Las fuerzas de seguridad detuvieron el jueves a ocho militantes cuando trataban de escapar durante los enfrentamientos.
Tras la rendición el miércoles de unos 1.200 estudiantes de las escuelas coránicas de la mezquita, otros 50 se entregaron este jueves.
"Todavía hay unos 60 estudiantes radicales en el interior (de la mezquita) y están armados con fusiles de asalto AK-47, granadas y bombas artesanales. Algunos mantienen cautivos a mujeres y menores", precisó el ministro del Interior.
El clérigo Abdul Aziz, detenido el miércoles, aseguró en una entrevista por televisión que alrededor de mil estudiantes continuaban atrincherados en la mezquita.
El líder fundamentalista había intentado escaparse entre un grupo de personas que abandonaron la mezquita disfrazado de mujer, cubierto con una burka (velo de cuerpo entero). Pero su corpulencia y la barba le traicionaron.
"Les dije (a los estudiantes) que no sacrificaran su vida por mí", declaró el líder. "Después de salir, vi que se trataba de un asedio masivo y que debíamos abandonar. El gobierno dispone de importantes recursos y me di cuenta de que la gente no podrá quedarse mucho más en el interior", añadió, precisando que dentro cuentan con 14 fusiles AK-47.
Abdul Aziz fue luego puesto en prisión preventiva, acusado de haber planeado ataques terroristas y de secuestrar a gente, entre ellos siete chinos raptados por sus estudiantes en una clínica de acupuntura, que según los islamistas estaban gestionando un prostíbulo.
El jueves, Abdul Rashid Ghazi, hermano de Abdul Aziz y responsable adjunto de la mezquita, dijo que se rendiría si a cambio le permitían quedarse temporalmente en el templo con su madre enferma.
"Estoy haciendo esta oferta para salvar la vida de los estudiantes", declaró.
El viceministro de Información Tariq Azeem rechazó inmediatamente la oferta, diciendo que Ghazi estaba escondido en el templo junto con 20 mujeres y un número desconocido de niños y que no podría escapar a la justicia.
"Debe salir con las mujeres y los niños que está utilizando como escudos humanos y entregar todas las armas", declaró Azeem a la AFP.
Por su parte el ministro de Asuntos Religiosos, Ijaz-ul Haq, aseguró que "hasta 30 terroristas", que identificó como los guardaespaldas de Abdul Aziz, "no quieren salir e impiden al resto de la gente hacerlo", dijo a la televisión pública.
Sin embargo, Ghazi y Aziz negaron que en el interior se encontraran personas contra su propia voluntad.
El presidente paquistaní, Pervez Musharraf, ordenó a las fuerzas de seguridad que no irrumpieran en la mezquita con el fin de evitar víctimas entre las mujeres y los niños, informó a la AFP un oficial del gobierno.
"Esto está retrasando el ataque final contra el recinto", agregó la fuente.
Estos incidentes en la Mezquita Roja tienen lugar tras meses de tensiones. El 23 de junio, los líderes radicales de la mezquita desafiaron la autoridad de Musharraf con el secuestro de varios civiles chinos y nacionales en una "campaña de moral".
Aliado de Estados Unidos en su "guerra contra el terrorismo", el presidente Musharraf es apremiado tanto en el interior como en el extranjero a que controle a los fundamentalistas.
La mezquita está acusada de ser un vivero de militantes y de servir de refugio a los talibanes que combaten en el vecino Afganistán, así como a islamistas paquistaníes que los apoyan.
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