 Ministro de Relaciones Exteriores peruano José Antonio García Belaúnde
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LIMA (AFP) -
Declaraciones en Lima del canciller José García Belaunde y del primer ministro Jorge Del Castillo sobre la presencia del ALBA en Perú motivaron una respuesta enérgica del jefe de la diplomacia venezolana, Nicolás Maduro, quien les pidió cesar el ataque contra esa organismo.
Del Castillo denunció este jueves una "injerencia inaceptable" del presidente Hugo Chávez en asuntos internos de Perú a través de la presencia en el sudeste peruano de una oficina de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), impulsada por Caracas.
En la víspera el canciller García Belaunde había afirmado que el ALBA "no existe, es una entelequia, es un papel membretado" al restar importancia a su presencia en Perú en contradicción con lo afirmado por el primer ministro.
"Si Venezuela quiere gastar su plata en tener ALBAs, pues allá que tire la plata por la ventana, pero la verdad es que el ALBA no existe, es un concepto, no una realidad", anotó el canciller peruano.
Estos comentarios generaron la inmediata reacción del canciller venezolano Nicolás Maduro quien demandó en Caracas "que cese desde el gobierno de Perú el ataque al ALBA".
"Hemos visto unas declaraciones infelices del canciller del Perú y se suman a las declaraciones de un señor Del Castillo, presidente del Consejo de Ministros", dijo el responsable de la diplomacia venezolana.
Con la misma prontitud y en un tono sarcástico Del Castillo replicó que el comentario de Maduro es "inmaduro".
Evitó hacer mayores comentarios, señalando que será la cancillería la que conduzca ese tema. Sin embargo, se ratificó en su postura al indicar que, si el gobierno peruano no es suscriptor del ALBA, "no veo qué tiene que hacer esa entidad en territorio peruano".
"Entonces, la pregunta es ¿qué hace el ALBA en Perú? Así de simple (...) ¿es o no una injerencia en la política interna de Perú?", preguntó.
Ante esas declaraciones, Maduro exigió al gobierno de Perú definirse: "Ellos estuvieron meses persiguiéndonos en todos los foros internacionales para rogarnos que restableciéramos las relaciones", declaró.
Lima debe establecer "si van a querer relaciones de respeto, de cooperación, en términos de igualdad o van a tomar el camino del tirapiedrismo, del abuso, de la arremetida", añadió Maduro.
"Haber calificado de esa manera al ALBA es una ofensa por lo menos a cuatro pueblos, y a cuatro gobiernos, el de Nicaragua, Bolivia, Cuba y Venezuela", que integran ese grupo regional, precisó.
El ALBA se opone al Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) impulsado por Estados Unidos en la región.
De su lado el primer ministro peruano declaró que "hay una injerencia extranjera en la política peruana que pretende desestabilizar el país; eso hay que decirlo con todas sus letras".
El funcionario acusó de ello "al movimiento chavista, tal como lo hizo antes en Nicaragua y otros lugares de Centroamérica y ahora pretenden hacerlo en Perú".
"Eso es inaceptable y creo que es el momento de revisar toda esa acción y ver qué medidas tomamos", añadió.
Del Castillo enfatizó que él no es un diplomático y que por tanto "no tengo porqué andarme con remilgos" al expresar sus puntos de vista.
Sus palabras al parecer estaban dirigidas al canciller García Belaunde, quien el miércoles restó importancia a la presencia del ALBA en Puno, donde ese organismo desarrolla un programa de salud en favor de sectores pobres.
Los presidentes Chávez y Alan García mantuvieron un fuerte intercambio verbal, con gruesos insultos, durante la campaña electoral que ganó el mandatario peruano en 2006, debido al abierto apoyo que dio el venezolano al candidato nacionalista Ollanta Humala, quien resultó derrotado.
La discordia llevó al retiro mutuo de embajadores de Lima y Caracas hasta que los mandatarios se reconciliaron en un acto público durante la cumbre sudamericana en Cochabamba, Bolivia, en diciembre.
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