 Ex mayor ruandés Bernard Ntuyahaga
(AFP)
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BRUSELAS (AFP) -
Un tribunal de Bruselas halló el miércoles culpable al ex mayor ruandés Bernard Ntuyahaga del asesinato de 10 cascos azules belgas de la ONU y un "número indeterminado" de habitantes de la ciudad de Kigali durante el genocidio en Ruanda en 1994.
Tras cinco horas y media de deliberación, los 12 miembros del jurado popular consideraron que Ntuyahaga había cometido "homicidios intencionales" al hacer detener el 7 de abril de 1994 a diez comandos belgas que protegían a la primera ministra ruandesa de la época, Agathe Uwilingiyimana, y llevarlos a un campamento militar en el que fueron linchados.
En cambio, el jurado absolvió a Ntuyahaga, de 55 años, de la muerte de Uwilingiyimana, quien había sido asesinada en su domicilio una vez que sus custodios fueron desarmados.
Bajo mandato de la misión de la ONU en Ruanda, los paracaidistas belgas debían escoltar a la jefa de gobierno hasta la sede de una radio ruandesa, desde donde quería lanzar un llamado a la unidad nacional horas después del atentado mortal contra el presidente Juvénal Habyarimana.
Ntuyahaga fue hallado culpalbe además del asesinato de varios de sus vecinos y habitantes de Kigali, entre ellos su ex amante, que intentaban huir de las masacres.
Según el procedmiento belga, la pena de Ntuyahaga será dada a conocer el jueves tras una segunda deliberación en la que participará el jurado, la presidenta del tribunal y sus dos asesores, tras una requisitoria y los alegatos finales.
Ntuyahaga, que siempre negó toda responsabilidad en los crímenes que se le reprochan, podría ser condenado a prisión de por vida.
El fallo del tribunal no podrá ser apelado y sólo podrá ser modificado por vicios de procedimiento por un tribunal de apelación.
La justicia belga juzga a Ntuyahaga en virtud de una ley de "competencia universal" que permite juzgar a los presuntos autores de crímenes contra la humanidad cometidos en cualquier parte del mundo a condición de que exista un vínculo con Bélgica.
Tras la muerte de sus cascos azules, Bélgica había decidido retirar su contingente, el más importante de la misión de la ONU en Ruanda.
Durante las masacres que siguieron, unas 800.000 personas, en su mayoría miembros de la minoría tutsi y opositores hutus, fueron asesinados en un plazo de cien días.
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