 Fischer Boel, alta comisionada de la Unión Europea para la Agricultura
(AFP)
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BRUSELAS (AFP) -
La Comisión Europea presentó el miércoles su propuesta de reforma del sector del vino para responder al avance de la competencia del "Nuevo Mundo", insistiendo en la necesidad de destruir viñedos que provocan exceso de producción y lanzar una gran campaña para ganar mercados internacionales.
Al presentar su iniciativa, la comisaria europea de Agricultura, Mariann Fischer Boel, advirtió que la Unión Europea está utilizando "de manera muy ineficiente" el presupuesto anual de 1.300 millones de euros (unos 1.800 millones de dólares) destinado a los productores de vino.
"Estamos perdiendo parte del mercado ante productores dinámicos de otros lugares del mundo, el consumo cae y las importaciones crecen cerca del 10%", señaló Fischer Boel, al resumir los desafíos a los que debe hacer frente Europa.
En efecto, si bien la UE continúa siendo el principal productor y exportador de vino, las cifras muestran una competencia cada vez más fuerte con los vitivinicultores del "Nuevo Mundo", un heterogéneo grupo conformado por australianos, californianos, chilenos, argentinos y sudafricanos.
Estos países han multiplicado sus exportaciones mundiales en los últimos 25 años, ya que tienen actualmente el 21,4% del mercado contra 1,7% a principios de los 80, según un estudio de la Organización Internacional del Vino.
Para tratar de revertir esta tendencia, Fischer Boel propone destruir 200.000 hectáreas de viñedos poco competitivos, con un paquete de 1.200 millones de euros para los productores que se plieguen a la oferta, además de poner fin al muy costoso sistema de destilación de crisis.
Este sistema, destinado a dar salida al exceso de producción, cuesta unos 500 millones de euros anuales, es decir, más de un tercio del presupuesto comunitario para el sector.
La Comisión Europea pretende utilizar parte de ese dinero para la promoción en el exterior, invirtiendo unos 120 millones de euros anuales entre 2009 y 2015.
La propuesta de Bruselas recibió el miércoles el apoyo del "Comité del Vino", que representa a la indutria vinícola y los comerciantes de la UE.
"Si queremos seguir siendo los líderes mundiales, necesitamos una organización común del mercado del vino adecuada que permita a las empresas y a los vinos europeos ser más competitivos tanto a nivel interno como externo", declaró Lamberto Vallarino Gancia, presidente del Comité.
Sin embargo, la cuestión promete duras negociaciones con los principales países productores de la UE, entre ellos España, que ya lograron que se redujera el 50% de la superficie a destruir propuesta por Bruselas, respecto al anteproyecto que había sido lanzado hace un año.
A cambio de esto, la Comisión podría conseguir que los Estado miembros acepten el final del sistema comunitario de la destilación de crisis, permitiendo en contrapartida que los vitivinicultores beneficien de medidas nacionales más limitadas de gestión de crisis.
El hecho de que Portugal presida actualmente la UE debería acelerar las discusiones entre Bruselas y los 27, ya que la cuestión es considerada una prioridad para este país, entre los principales productores de vino de Europa.
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