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Propuesta educativa, una solución Las medidas remediales no son suficientes para un sistema que ya no soporta una reforma másGuillermo Molina Guzmán gmg2608@ice.co.cr Un amigo me decía: Si tanto conocés el Sistema Educativo Nacional, ¿por qué no proponés la solución? Es un gran desafío, pero complaceré no solo a mi amigo, sino también a los que me han estimulado para que continúe en la lucha. Antes de esbozar una propuesta bien meditada, digno es reconocer la encomiable labor de los ministros de Educación que tuve la oportunidad de conocer desde 1953 y que, a pesar de sus desvelos, nunca encontraron el camino para solucionar el fracaso escolar que estamos viviendo. Recuerdo la Reforma a la Enseñanza Media, que se centró en nuevos programas de estudio y capacitación a los docentes. También, cuando se creó el Instituto de Formación Profesional del Magisterio, que tenía por finalidad precisamente capacitar a los docentes que no tenían título, ya sea que trabajaran en Primaria o en Secundaria, pues se consideró que la calidad de los docentes no era idónea. Diferentes intentos. Después de haber comprobado que esa medida no era la adecuada, se consideró que existían alumnos lentos en el aprendizaje, y que debían crearse aulas diferenciadas con 20 alumnos, a fin de que el docente pudiera prestarles una mejor atención, y así evitar su fracaso. Como siguiente logro ministerial, se estableció la integración escolar, pues los estudiantes con deficiencias o carencias aprenden más y mejor si comparten sus experiencias con estudiantes buenos o excelentes, ya que es contraproducente aislarlos en escuelas de enseñanza especial. Como la integración solo pudo realizarse parcialmente, se estableció la adecuación curricular, como consecuencia de la integración, pues los docentes no recibieron asesoría y tampoco el material didáctico adecuado. Con la adecuación curricular se disminuye la carga académica a los estudiantes con limitaciones o carencias a fin de que sigan el mismo ritmo de estudio que los considerados normales. Esta situación tiene repercusiones en los estudiantes que aprenden y avanzan muy rápido y que el docente no puede estimular, como consecuencia de la encrucijada que vive con los cambios antes mencionados. En consecuencia, se crearon los colegios científicos, que tienen el privilegio de seleccionar a sus estudiantes por medio de exámenes. Esto trae consigo un éxito de unos pocos miles de estudiantes, pero la gran mayoría continúa con la enseñanza tradicional, que los ha llevado a un éxito parcial: bajos porcentajes de promoción y altos porcentajes de deserción. En síntesis, en los últimos 55 años hemos tenido muchos ministros de Educación, y cada uno en su oportunidad ha pregonado los logros alcanzados, pero la historia no perdona. Las reformas que el Sistema Educativo Nacional recibió fueron un rotundo fracaso, ya que consistieron en medidas remediales que trataron de darle vida a un sistema que ya no soporta ni una reforma más. Transformación radical. Una propuesta que trasforme y convierta nuestro Sistema Educativo necesita de un cambio integral y radical, que conmueva hasta los cimientos del pensamiento tradicional que se tiene de la educación en la actualidad. Esta propuesta se centra en una educación sin fracasos, y se fundamenta en un proceso de aprendizaje individualizado. Se teme por costosa, pero esto no es cierto. Si la enseñanza oficial trabajara con la enseñanza individualizada tendría éxito, porque respetaría las diferencias individuales, y cada estudiante aprendería a su ritmo, según su interés y su inteligencia. También utilizaría la evaluación como valoración continua del aprendizaje, y no un sistema de exámenes, como opera actualmente. Por consiguiente, nadie fracasaría, y la deserción escolar, que es producto del fracaso escolar, aunque no se eliminaría del todo, se presentaría apenas en un 6% durante los 11 años que el estudiante permanece en el sistema. No sería necesario un examen de Bachillerato, pues la evaluación continua del aprendizaje garantiza el conocimiento adquirido. Serían las universidades las que determinarían el ingreso a sus aulas, por los medios que consideren necesarios. Difícil, no imposible. La propuesta de sustituir el actual Sistema Educativo por otro es una tarea ardua y difícil, pero no imposible. Se puede financiar con los recursos del 6% del producto interno bruto. Este otro sistema trae una nueva filosofía de la educación, nueva forma de enseñar, atractivo material didáctico, nueva forma de evaluar el aprendizaje, cambio de libros de estudio, transformación de la administración y supervisión escolar, nuevo sistema de calificaciones, apoyo total de los centros formadores de educadores, etc. Existen otros detalles importantes por considerar, pero lo básico de la propuesta radica en la estrategia que se utilizaría para comenzar con la transformación del actual Sistema Educativo. Se iniciaría con las escuelas rurales de uno, dos y tres docentes, pues el rechazo al cambio es la tónica de nuestro tiempo y nuestra idiosincrasia. Por experiencia propia sé que los padres de familia del medio rural son mejores anfitriones de las nuevas ideas. Esa actitud podría garantizar el éxito de la enseñanza y el aprendizaje de los estudiantes, y, ante esa evidencia, la extensión del nuevo sistema hacia la zona urbana sería una tarea menos conflictiva. En consecuencia, es necesario un debate nacional para aclarar dudas y estrategias.
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