 Nueva Dirección en el Congreso estadounidense
(AFP)
|
WASHINGTON (AFP) -
El presidente George W. Bush perdió su autoridad para negociar acuerdos comerciales internacionales, desde este domingo, luego de que el Congreso estadounidense dominado por los opositores demócratas rehusara extender esa prerrogativa.
Los demócratas, mayoría en el Congreso desde enero, rechazaron los pedidos del gobierno de Bush y grandes empresas para prorrogarle la autoridad para, según señaló Washington, continuar los esfuerzos de liberalización comercial en el mundo y abrir mercados para los productos estadounidenses.
La ley TPA (autoridad de promoción comercial, por sus siglas en inglés) permitía al presidente negociar acuerdos comerciales con otros países o grupo de naciones para luego someterlos a la aprobación del Congreso, que no podía modificar su contenido.
Con el vencimiento de la TPA, que estuvo vigente por cinco años, Estados Unidos adopta una nueva actitud en materia comercial, influenciada por los demócratas más inclinados al proteccionismo que los republicanos, fervientes defensores del libre comercio.
Este cambio se produce cuando las negociaciones dentro de la Ronda de Doha de la Organización Mundial de Comercio (OMC) para liberalizar el comercio mundial están al borde del fracaso.
En 2005, Bush obtuvo una prórroga por dos años de la TPA, luego de que el representante estadounidense para el Comercio dijo necesitarla para hacer avanzar las negociaciones de la Ronda de Doha e impulsar la liberalización del intercambio de productos agrícolas e industriales.
El fin de la TPA, llamada también "fast track" (vía rápida), "acaba con una fecha tope que fue útil" para impulsar a las partes a apuntalar las negociaciones comerciales, estimó Edward Alden, experto en comercio del Consejo de Relaciones Exteriores, un centro de investigación en Washington.
La Ronda de Doha va a quedar en "el limbo, probablemente en el curso de los dos próximos años", dijo Alden a la AFP.
Con la campaña para las elecciones presidenciales norteamericanas en noviembre de 2008 casi a toda máquina, es improbable que el próximo presidente obtenga una prórroga de la TPA a menos que solo uno de los dos partidos, Demócrata o Republicano, obtenga el control de la Casa Blanca y de las dos cámaras del Congreso, según el experto.
La no renovación de la TPA revela también un apetito más moderado de los norteamericanos por el libre comercio, cuando el déficit comercial en Estados Unidos ha alcanzado altos niveles.
Los detractores de la liberalización del comercio acusan a China de la pérdida de miles de empleos en el sector manufacturero estadounidense como mostraría el creciente déficit de intercambio comercial con ese país (17.200 millones de dólares en marzo o más de un cuarto del total).
"La renovación de la TPA no forma parte de nuestras prioridades legislativas", afirmaron el viernes en un comunicado la presidente de la Cámara de Representantes, Nacy Pelosi, y otros responsables demócratas del Congreso.
Los demócratas de la Cámara aseveraron tener un plan para mejorar la política comercial estadounidense en respuesta a la creciente inseguridad económica sentida por un número de norteamericanos.
Entre estas medidas figura un proyecto de ley que buscaría contener el déficit comercial con China y reforzar la aplicación de los acuerdos de comercio con Estados Unidos así como las leyes comerciales norteamericanas.
"Sería nefasto para la economía y la seguridad nacional norteamericana si el Congreso renuncia al rol de liderazgo de Estados Unidos en el comercio y mercado mundiales", declaró el viernes Tony Fratto, portavoz de la Casa Blanca en un último esfuerzo por lograr la prórroga de la TPA.
|