 En busca de pistas en Glasgow
(AFP)
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LONDRES (AFP) -
La policía británica ya detuvo a cinco personas tras los atentados fallidos de Londres y Glasgow, en Escocia, mientras la investigación avanzaba el domingo a paso acelerado.
Las pesquisas, las de mayor envergadura desde los atentados del 7 de julio de 2005, movilizan a cientos de policías en todo el país.
"Se mueven extremadamente rápido", aseguró a la prensa el jefe de la sección antiterrorista de Scotland Yard, Peter Clarke, quien agregó que los vínculos entre los tres atentados "son cada vez más claros".
El domingo la policía realizó varios registros cerca de Glasgow, cuyo aeropuerto sufrió el sábado un ataque con coche bomba, en Liverpool (noroeste) y en Newcastle (norte).
En Liverpool, la policía detuvo a un hombre de 26 años y las fuerzas de seguridad, ayudadas por perros, inspeccionaron una casa cerca de Penny Lane, en el sur de la ciudad.
Otras dos personas, un hombre de 26 años y una mujer de 27, fueron arrestadas en la autopista M6 en el Cheshire, cerca de Liverpool. Según la policía, mantienen vínculos con los atentados de Glasgow y de Londres, adonde fueron trasladadas el domingo para prestar declaración en la comisaría de Paddington Green, especializada en casos terroristas.
Los dos autores del atentado de Glasgow, que el sábado embistieron el coche en llamas en el que circulaban contra las puertas de la principal terminal del aeropuerto, pudieron ser detenidos inmediatamente después con la ayuda de la gente que se encontraba en el lugar.
En el interior del vehículo se encontraron bombonas de gas. La policía se ha negado a confirmar la presencia de clavos, mencionada por algunos medios de comunicación.
Uno de los dos hombres que se encontraba en el vehículo el sábado, que presenta quemaduras graves y que según varios testigos se habría rociado con gasolina, está hospitalizado en estado crítico en el Royal Alexandra Hospital. Ninguno de los dos hombres ha vivido en Escocia, dijo el presidente del gobierno escocés, Alex Salmond, con lo que confirmaba implícitamente la posibilidad de que se trate de terrorismo islamista, pese a insistir en la necesidad de no convertir una comunidad en cabeza de turco.
"Nuestra comunidad musulmana forma parte del tejido de la sociedad escocesa. Es muy importante para nuestra economía, nuestra vida social, y estos vínculos comunitarios seguirán siendo sólidos", agregó.
El primer ministro británico, Gordon Brown, que tan sólo lleva cinco días en el cargo, dio a entender que los tres intentos de atentado llevaban la firma de Al Qaida.
"Está claro que nos las tenemos que ver de forma general con personas asociadas a Al Qaida", declaró Brown a la BBC. El Reino Unido "no cederá" y no se dejará "intimidar" por el terrorismo, agregó.
Mientras, Gran Bretaña se encuentra en estado de alerta terrorista máxima, por temor a un nuevo atentado que podría ser "inminente", según el ministerio del Interior, la policía trabajaba a contrarreloj y dispone ya de preciados indicios.
La terminal 3 del aeropuerto londinense de Heathrow -el más importante de Europa- fue cerrada durante poco menos de dos horas el domingo por la tarde, tras el hallazgo de un "paquete sospechoso".
Aparte de los cinco detenidos, la policía dispone de "miles de horas de grabación de cámaras de vigilancia", recalcó Clarke.
Estas cámaras están omnipresentes en el barrio londinense de Piccadilly Circus, donde fueron hallados el viernes los dos coches bomba.
En el interior de estos coches, la policía encontró decenas de litros de gasolina, bombonas de gas y clavos.
En el marco de la investigación, el domingo la policía llevó a cabo una explosión controlada de un coche sospechoso en el aparcamiento del hospital Royal Alexandra. El automóvil está relacionado con el ataque de Glasgow, anunció un portavoz policial, aunque agregó que "por ahora no hay indicios" de explosivos en su interior.
Tras los atentados fallidos, Francia y Estados Unidos también reforzaron sus medidas de seguridad.
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