 Tropas de la OTAN en Gereshk
(AFP)
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GERESHK, Afganistán (AFP) -
Las autoridades afganas anunciaron este domingo el hallazgo de 45 civiles muertos tras una ofensiva de las fuerzas aliadas en el sur de Afganistán, que será objeto de una investigación ordenada por el presidente Hamid Karzai y cuyo balance provisional es puesto en entredicho por la OTAN.
Karzai no comentó públicamente los nuevos "daños colaterales", aunque ordenó el envío de una comisión del gobierno al distrito de Gereshk, en la provincia de Helmand, donde se produjo el ataque de las fuerzas aliadas la noche del viernes.
Además, el ministerio del Interior informó de un atentado suicida contra un convoy de la OTAN en esta zona conflictiva, considerada como un enclave de la insurrección, y dio cuenta de un soldado muerto y tres heridos.
Los cadáveres de los 45 civiles fueron hallados luego de los ataques de las fuerzas aliadas, que también causaron el deceso de 62 talibanes, según el jefe del distrito de Gereshk, Dor Alishá, responsable de una investigación a nivel local.
"La gente trabaja en el lugar para encontrar más cuerpos, puesto que podría haber personas entre los escombros", afirmó Alishá.
La policía informó que cinco casas resultaron destruidas.
En caso de confirmarse el balance provisional de 45 fallecidos, se trataría de la ofensiva aérea aliada más mortífera entre civiles desde junio de 2002, cuando 48 lugareños murieron en un ataque de la fuerza estadounidense, cometido por error.
Sin embargo, la fuerza de la OTAN entregó un balance diferente del ataque y precisó que, según las "informaciones obtenidas hasta este momento, menos de una docena de civiles" y "una cifra significativa" de talibanes perecieron.
La coalición encabezada por Estados Unidos aseguró que los cuerpos de ocho civiles fueron hallados entre los restos de los insurgentes, sin aclarar si había más cadáveres entre los escombros.
La Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) de la OTAN ha acusado a los talibanes de utilizar civiles como escudos humanos.
Los ataques aéreos se produjeron una semana después de ofensivas similares de la OTAN en la misma región, que se saldaron con la muerte de 25 civiles, entre ellos nueve mujeres y tres niños, y que generaron la cólera del presidente afgano.
Karzai criticó las "operaciones imprecisas y sin discernimiento" de las fuerzas internacionales que dejaron, según él, 90 civiles muertos en diez días.
El jefe de Estado afgano estimó que tales operaciones minaban el apoyo de la población a las fuerzas internacionales y a las autoridades del país, y advirtió de que no "serán toleradas".
De acuerdo con la Comisión Afgana Independiente de Derechos Humanos, más de 380 civiles han muerto este año en Afganistán en operaciones de las fuerzas aliadas o en ataques de los insurgentes. Además, unos 700 perecieron en 2006, según la misma fuente.
Más de 50.000 soldados extranjeros están desplegados en Afganistán.
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