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Guanacaste ya se ‘graduó’ en producción de plasma Debbie Ponchner dponchner@nacion.com El día a día ha cambiado por completo en el laboratorio de Ad Astra Rocket, en el campus de la Universidad Earth en Liberia, Guanacaste. Hace seis meses las manos y ojos de cada uno de los científicos estaba en el experimento cada vez que se tenía la tarea de encender el generador de plasma y producir el cuarto estado de la materia. Ahora el generador se enciende, anda por más de tres horas, y solo dos de los ingenieros están al tanto del experimento. El resto del equipo se dedica a trabajar en sus múltiples tareas, mientras que al fondo se mantiene una fuente estable de plasma. Este cambio es producto del gran esfuerzo de las 13 personas que trabajan en ese laboratorio.
Seis meses de trabajo. Tras conquistar el primer disparo de plasma en diciembre del año pasado, el equipo se dedicó a construir nuevos magnetos con un sistema propio de enfriamiento. Con la ayuda del físico Jorge Andrés Díaz, los ingenieros Daniel Castillo y Sergio Cortés se dieron a la tarea de diseñar unos electroimanes más pequeños –y más fríos– que los que tenía el generador de plasma en diciembre. Diego Fonseca y Juan Del Valle, por su parte, trabajaron en solucionar los problemas térmicos del experimento para poder conseguir que las temperaturas no ascendieran y el generador de plasma se pueda mantener encendido a lo largo de horas. Tal como explicó Jorge Oguilve, director de operaciones del laboratorio, el motor de plasma pasa por lo mismo que un carro cuando se enciende: la aguja de la temperatura empieza a subir. Hay un punto en que, si todo está bien, la aguja se estabiliza, pero de lo contrario, si la temperatura sigue subiendo, el carro se funde. Dichosamente los ticos han logrado estabilizar la temperatura del motor para que la temperatura deje de subir. Automatizado. Las labores del equipo en estos seis meses no acaban en las mejoras del generador. Desde el campo de la computación ha habido grandes cambios. Por un lado, Juan José Valverde diseñó la infraestructura computacional del laboratorio. Su meta final es crear un sistema que integre el trabajo del laboratorio de Liberia con el de Houston, Texas. Por el otro, Antonio Hasbún se dio a la tarea de automatizar el experimento. Eso quiere decir que ahora, desde una computadora central, se dan de forma automática (siguiendo las instrucciones que se le han dado a la máquina) todos los pasos necesarios para generar de plasma. De esta forma, el tiempo que se invierte en el proceso de generar vacío y preparar todo para encender el experimento ha pasado de tres horas a menos de una hora. Los ticos ya se ‘graduaron’ en el proceso de generar plasma, ahora se embarcan en proyectos aún más retadores.
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