|
|
|||||
|
|
EN VELA Julio Rodríguez envela@nacion.com Gracias sean dadas al perínclito profesor de la Universidad de Costa Rica que, en el fragor de los servicios de inteligencia de la marcha del 26 de febrero pasado, me envió este mensaje: “Señor Julio Rodríguez. La Nación. Hágale un servicio a la humanidad. Muérase”, todo con su firma, cédula, foto y currículo. Con transparencia y dando la cara. No me importa el mensajero, sino el mensaje. Me puso a pensar en nuestra mortal condición humana, en esa muerte inevitable y democrática que, tarde o temprano, cual ladrón furtivo, tocará nuestras puertas, las de Nicole Kidman, Maribel Guardia, Jennifer López, Angelina Jolie, Brad Pitt, Hugo Chávez (“Patria, socialismo o muerte”) y todos los feos y feas que en el mundo somos y seremos. Desde esta perspectiva escatológica, me ha hecho un favor pues describe lo que está pasando en Costa Rica en ciertos sectores, no sin antes advertirle que, según la etimología que uno escoja en griego, escatología significa lo perteneciente al más allá de la muerte, o bien a los excrementos y suciedades. Posiblemente, el profesor universitario pensaba en lo segundo. Yo, creyente, me detengo en lo primero. Sea lo que sea en el plano etimológico, le comunico que no pienso morirme por la sencilla razón de que esta decisión no depende de mí. Además, mejor espero. Si yo muero primero, lo esperaré en el cielo, y si a él se le cierra el paraguas antes que a mí, le contaré un día lo que pasó, en su ausencia, aquí en la Tierra. Le adelanto lo que espero, por lo que no quiero morir todavía: que el C. S. Herediano, por lo visto el domingo contra la Liga, conquiste el 22.º campeonato. Que “el rector del pueblo y de la patria”, como bautizaron ya a Eugenio Trejos, realice su sueño: diputado del PAC en el 2010, y que una mujer sea presidenta en el mismo año. Quiero vivir para gozar del fracaso de las profecías demenciales de los detractores del TLC, y si se rechaza, observar y comentar el desmadre nacional. Quiero seguir viendo, todas las mañanas, a centenares de niños saltarines rumbo a la escuela de la mano de su madre y gozar pronto del fin de los tugurios. Quiero seguir escuchando a Ray Tico y medir mi ignorancia por la imposibilidad de responder a todas las preguntas de mis nietos. Quiero, en semanas como estas, deleitarme con las guarias moradas y compadecerme, junto a ellas, de algunos compatriotas cargados de odio y de envidia. Quiero seguir escribiendo en La Nación , bastión contra las mafias, y morir, cuando Dios quiera, señor profesor universitario, con ilusión y dignidad.
|
|
|||
|
© 2007. GRUPO NACIÓN GN, S. A. Derechos Reservados. Cualquier modalidad de utilización de los contenidos de nacion.com como reproducción, difusión, enlaces informáticos en Internet, total o parcialmente, solo podrá hacerse con la autorización previa y por escrito del GRUPO NACIÓN GN, S. A.
Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Central telefónica: (506) 247-4747. Servicio al cliente: (506) 247-4343 Suscripciones: suscripciones@nacion.com Fax: (506) 247-5022. CONTÁCTENOS |