 Presidente de Nicaragua Daniel Ortega junto a funcionario estadounidense
(AFP)
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MANAGUA (AFP) -
El Gobierno de Estados Unidos está empeñado en afianzar su relación con el gobierno izquierdista de Daniel Ortega y evitar una vuelta al pasado de confrontación que marcó la época sandinista (1979-90).
Así lo ha puesto en evidencia el secretario adjunto de Estado para Asuntos Económicos, Energéticos y de Negocios del departamento de Estado, Daniel Sullivan, quien aseguró el martes, durante su visita a Managua, que a Estados Unidos le interesa "examinar la forma de trabajar juntos para garantizar la cooperación y el cumplimiento de los acuerdos bilaterales".
Sullivan transmitió este mensaje en la reunión de más de dos horas que sostuvo con el presidente Ortega, quien le planteó la prioridad de su gobierno de incentivar la inversión que genere empleo y saque de la pobreza a más del 70% de los nicaragüenses.
El funcionario estadounidense sugirió a Ortega que respalde sus planes económicos con un sistema democrático que fomente un clima de confianza a los inversionistas y sectores nicaragüenses involucrados en el desarrollo del país.
Es una repetición del mensaje que viene dando Washington desde la victoria del líder sandinista en las urnas en noviembre último.
"Creo que el gobierno estadounidense está tratando que Nicaragua no se le convierta en un problema más en América Latina", como la Venezuela de Hugo Chávez y la Bolivia Evo Morales, dijo a la AFP el diputado nicaragüense ante el Parlamento Centroamericano (Parlacen) Eliseo Núñez.
Desde que Ortega asumió el poder el 10 de enero, Washington ha enviado varios emisarios y el embajador en Managua, Paul Trivelli, que no escatimó esfuerzos para impedir su victoria, ha cambiado radicalmente de discurso, asegurando que su país "está dispuesto a cooperar con Nicaragua".
Para Núñez, la misión de Sullivan forma parte de una estrategia destinada a "mantener a Ortega dentro de los parámetros normales de la democracia occidental, con medidas de apertura comercial, ayudas dirigidas a ciertos programas".
Ello, pese o debido a la decisión de Ortega de suspender la destrucción de los misiles SAM-7, iniciada con el gobierno anterior por petición de Estados Unidos, o su relación con Chávez y con el presidente de Irán, Mahmud Ahmadinejad, quien visitó Managua unos días después de que el jefe de la diplomacia estadounidense para la región, Thomas Shannon, participase en la investidura del líder sandinista, junto al secretario de Salud Michael Leavitt.
El ex canciller nicaragüense Emilio Álvarez cree que la visita de Sullivan fue para explorar en el terreno el rumbo que pretende tomar el nuevo gobierno sandinista y tratar de aclarar algunos aspectos sobre defensa y seguridad que inquietan a Estados Unidos.
"Aparentemente el Departamento de Estado ha optado por observar" porque "este gobierno no ha definido claramente hacia dónde va", dijo Álvarez a la AFP.
Mientras tanto, el otrora enemigo de Ortega ha prometido ayuda a Nicaragua para mejorar su industria lactéa para la exportación, y el ejército estadounidense, además de donar al nicaragüense equipos de comunicación, emprendió una labor social en el país centroamericano, con la construcción de viviendas, ayuda humanitaria y médica.
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