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Hermetismo y temor en cárcel guatemalteca por ejecución de policías


AFP

Cuilapa, Guatemala (AFP). El hermetismo y el temor rodeaban este martes a la prisión de alta seguridad guatemalteca donde fueron asesinados el domingo los cuatro policías acusados de matar a tres diputados salvadoreños y a su chofer.

Según un informe del médico forense del Organismo Judicial de Cuilapa, Ricardo Arreola, los cuatro agentes de la División de Investigación Criminal (DINC), un cuerpo de élite de la policía fueron degollados y luego rematados con armas de fuego de distinto calibre.

El portón metálico azul de la grotesca fachada de concreto de la prisión del Boquerón, ubicada en Jutiapa (Cuilapa), a unos 65 km al este de la capital, está cerrado por la macabra ejecución de los agentes.

Bajo el inclemente sol y un pesado aire, media decena de militares, con armas de grueso calibre, y policías custodian la entrada de acceso a la prisión.

"Está prohibida la entrada de personas con zapatos de tacón, punta de aguja o suela corrida, sólo normal, la dirección", es el único letrero escrito en un amarillento papel, pegado al portón azul con cinta adhesiva.

Pero la emergencia ha hecho que todas las personas y vehículos que quieran ingresar en el recinto tengan que identificarse, dijo a la AFP una agente policial al requerir un carné de identificación, algo que hasta el lunes no sucedía.

"Temor existe ahora en la población, porque la violencia está tremenda", relató a la AFP una vendedora de comida casera desde su puesto que ha bautizado como El Esfuerzo, ubicado en un parque frente al ministerio público.

"Claro que nos afecta, porque eso ocurrió aquí. Ahora creo que hay más desconfianza con la Policía", agregó, en alusión a la implicación de los agentes asesinados en la muerte de los legisladores del Parlamento Centroamericano (Parlacen) y su chofer, el pasado 19 de febrero.

La prisión de El Boquerón, inaugurada hace unos años, es la más reciente de este país. Cuenta con cuatro sectores de máxima seguridad con capacidad para 50 reclusos cada uno de ellos, un área administrativa y otra más para los guardias de prisiones.

Actualmente la prisión alberga sólo a miembros de dos pandillas juveniles, las conocidas maras': 172 de los llamados Cholos' y 62 de los denominados Paisas'.

Sobre el crimen de los policías, las autoridades barajan dos hipótesis: la primera que fue obra de las pandillas juveniles, la segunda del crimen organizado, pero ambas ponen en evidencia las terribles fallas del sistema penitenciario guatemalteco.

Impera el hermetismo. Ningún funcionario judicial quiso entrar en detalles pese a la insistencia de periodistas en el lugar y sólo se remitieron a indicar que siguen adelante las investigaciones basadas en las dos hipótesis.

La jueza de primera instancia penal de Cuilapa, Miriam Méndez, ya ha ordenado la prisión formal de 24 trabajadores del sistema penitenciario, incluidas dos mujeres.

Los 24 trabajadores fueron remitidos a una prisión ubicada en la periferia norte de la capital para evitar cualquier represalia.

Asimismo, en El Boquerón, a petición de la Defensa Pública, este martes le tomaron declaración a 12 reos que temen ser asesinados en los próximos días, ya que aseguran que fueron miembros de la policía los que ejecutaron a sus compañeros el domingo.

Según el presidente guatemalteco, Oscar Berger, el crimen de los policías está vinculado a la "guerra" entre mafias, mientras el ministro de Gobernación (Interior), Carlos Vielmann, piensa que la muerte está relacionada a represalias de las tenebrosas pandillas juveniles recluidas en el penal.

Los agentes, entre ellos un jefe de una sección contra el crimen organizado, fueron detenidos el pasado jueves, acusados de matar a los parlamentarios salvadoreños.

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