 Zouhier declara ante el tribunal del 11-M
(AFP/Pool/La Otra)
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MADRID (AFP) -
Un marroquí confidente de la Guardia Civil y un español confidente de la policía negaron el martes su vinculación con el suministro de los explosivos usados en los atentados islamistas del 11 de marzo de 2004 en Madrid, que causaron 191 muertos y 1.824 heridos.
"Mil veces he transmitido la información sobre los explosivos" usados en los atentados del 11 de marzo, se defendió el marroquí Rafa Zouhier, que se declaró "superinocente" de los cargos en su contra por los cuales la fiscalía pide 20 años de cárcel, mientras que el ex minero español José Emilio Suárez Trashorras, negó haber "ofrecido explosivos" por hachís.
Trashorras, de 30 años, contra el cual la fiscalía pide la mayor pena en este juicio (38.670 años de cárcel), justificó sus relaciones con Zouhier al asegurar: "soy colaborador de las fuerzas de seguridad del Estado y sólo trataba de captar información para transmitírsela".
"La Guardia Civil sabía lo mismo que yo. Eso quiero que sepan los españoles (...) En 2003 avisé que 'esta gente quiere vender 150 kilos" de explosivos", insistió Zouhier, de 27 años, al cabo de más de cinco horas de interrogatorio en el séptimo día del megaproceso abierto en España contra 29 acusados por los atentados de Madrid reivindicados en nombre de Al Qaida.
La fiscalía de la Audiencia Nacional, principal instancia penal española, acusa a Zouhier de no haber informado a la Guardia Civil sobre la transacción de explosivos que un grupo de asturianos quería vender a islamistas a cambio de droga, de la cual estaba al corriente.
Zouhier, ex streaper y lavandero, que aseguró haber escrito una carta al rey Juan Carlos proclamando su inocencia, y a quien el presidente del tribunal llamó varias veces al orden hasta espetarle: "¿se quiere callar de una puñetera vez?", negó haber estado involucrado en el tráfico de explosivos y se presentó como un aficionado a las discotecas y las drogas.
Dijo que en octubre de 2003 participó en una reunión en un McDonalds de las afueras de Madrid en presencia del marroquí Jamal Ahmidán "El chino", supuesto jefe operativo de los atentados -que se suicidó el 3 de abril de 2004 en la periferia de Madrid con otros seis islamistas, y de Suárez Trashorras.
"Ahí no se habló de explosivos (...) Se habló de 60 kilos de hachís" y de una deuda de Trashorras, insistió Zouhier, por momentos nervioso e impertinente.
El confidente acusó a Trashorras y al Chino de "hacer negocios" a sus espaldas.
De los 200 kilos de explosivos Goma 2 Eco robados en la mina Conchita que la célula islamista obtuvo a cambio de hachís, delito por el cual es acusado Trashorras, más de 100 fueron usados en los cuatro trenes suburbanos el 11-M.
Sin embargo, Trashorras aseguró: "eso de que hemos ofrecido explosivos es falso".
El ex minero, de 30 años, jubilado en 2002 por depresión, dijo que en esa reunión "primero me hablaron de hachís y les dije que lo pensaría. Después me preguntaron si había formas de conseguir explosivos", indicó Trashorras que aseguró que desde 2002 no tiene "acceso" a explosivos.
Aseguró que con Zouhier "no había hecho buenas migas", pero admitió que se reunió en varias ocasiones con él en Madrid, aunque cuando se le preguntó para qué se reunía se escudó en que era para informar a la policía.
"¿Qué información les transmitió?", preguntó el fiscal a Trashorras.
"Les dije que había un moro en Madrid que se dedicaba a robar joyerías", respondió en alusión a Zouhier el ex minero, que en su interrogatorio admitió que quería comprarle un BMW a Jamal Ahmidán porque "de los cuatro coches que tenía, no tenía ninguno de lujo".
El argelino Nasreddine Bousbaa y el libanés Mamoud Slimane Aoun, contra quienes la fiscalía pide 11 y 13 años de cárcel por colaboración terrorista y falsificación de documentos, negaron vínculos con el 11-M y lo condenaron.
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