 Los tres acusados del asesinato de los ciudadanos franceses
(AFP)
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RIO DE JANEIRO (AFP) -
Tres franceses fueron asesinados el martes a puñaladas en la sede de una ONG en Rio de Janeiro, a manos de tres hombres, entre ellos un ex tesorero de la entidad sospechado de desvío de fondos, informaron las autoridades.
La pareja de franceses formada por Dalphine Douyere, de 36 años, y Christian Doupes, de 42, dirigían con su amigo Jerome Faure, de 38, la organización no gubernamental brasileña Terra Ativa, de defensa del medio ambiente y apoyo a jóvenes agricultores.
Fueron asesinados por tres brasileños, entre ellos el ex tesorero de la ONG Tarsio Wilson Ramirez, de 25 años, quien hace poco había sido acusado por los franceses de desviar fondos, según informó la Policía.
Alertada por los vecinos, la Policía arrestó a Ramírez cuando salía de la sede de la ONG con un cofre, dijo a los periodistas el comisario Marcus Castro.
Con sus ropas manchadas de sangre, Ramírez admitió ser uno de los autores de los asesinatos y dijo que había reclutado a dos cómplices para "asustar" a los dirigentes de la ONG.
La policía cree sin embargo que fue un crimen premeditado. "Fueron allí a matar a los tres miembros de la ONG para esconder los desvíos" de dinero, dijo Castro.
El contador de la ONG dijo a la Policía que Delphine Douyere le había comunicado hace poco sus sospechas sobre Ramírez. La francesa pidió al contador que verificase las cuentas de la ONG que movía mensualmente unos 20.000 reales (11.000 dólares).
Los tres hombres llegaron a la casa con máscaras de Carnaval, cuatro cuchillos y guantes quirúrgicos.
Ramírez dijo que pagó 1.000 reales (unos 500 dólares) a cada uno de sus dos cómplices, según las autoridades. Las paredes del apartamento ubicado en la playa de Copacabana estaban manchadas de sangre, los armarios y cajones estaban revueltos y quedaron señales de lucha cuerpo a cuerpo.
Los investigadores dijeron que el lugar del crimen era una "escena macabra".
Los agresores ingresaron sin problemas al edificio porque el portero conocía a uno de ellos, dijo la Policía.
Los tres encontraron encontraron a Jerome y lo ataron a una cama. La Policía sospecha que quisieron forzarlo a entregar informes que comprometerían a Ramírez.
Christian y Delphine llegaron luego desde su propio apartamento, ubicado en en noveno piso del mismo edificio en donde habían dejado a su hijo Max, de 2 años, con una niñera.
Según la Policía, la llegada de la pareja desencadenó la pelea que culminó con la muerte de los tres franceses.
Los dos cómplices de Ramírez fueron también detenidos, uno de ellos cuando se curaba heridas en un hospital de la zona norte de Rio de Janeiro.
Los tres fueron presentados ante la prensa con las mascaras y armas usadas para el crimen. Ramírez y uno de sus cómplices tenían vendajes ensangrentados en sus manos.
Interrogado por los periodistas, Ramírez dijo que Delphine " recibía un gran salario" mientras que el suyo era "muy bajo".
En París, el ministro francés de Asuntos Exteriores, Philippe Douste-Blazy, expresó su "profunda emoción" por el triple homicidio.
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