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¿Prueba de qué?

Cinco años tratando de pasar una prueba que se ha tornado en pesadilla xxx xxxxxx xxxxxxx

Maribelle Quirós Jara
mquiros@una.ac.cr
Periodista

Melissa tiene 22 años y cinco de estar de pie, a la orilla del camino de la vida, sin poder avanzar.

Ella quiere ser maestra de preescolar pues le encanta trabajar con los más pequeños, quienes se han perdido de la dulzura y ternura que la caracterizan por ocho incomprensibles razones: el número de veces que ha presentado el examen de bachillerato en matemáticas sin aprobarlo.

Ocho veces se ha preparado sola, con su hermana, con profesores particulares, en academias, en universidades… Nada: esta vez fueron cinco puntos, la vez pasada ocho y así se le ha ido un lustro de su vida tratando de pasar una prueba que ahora es sinónimo de pesadilla.

Las lágrimas que Melissa ha derramado cada vez que retira el resultado las comparte con miles de jóvenes, a lo largo y ancho del país, quienes simplemente no pueden pasar un examen que más bien parece hecho para ser reprobado.

“No sirven”. Ante la reciente suspensión de las pruebas de sexto grado con el argumento de que “no sirven para nada”, pues hace mucho tiempo dejaron de cumplir con su objetivo –si es que alguna vez lo hicieron–, me pregunto si la misma evaluación será aplicada a las de noveno y, en especial, a las de bachillerato.

Como madre de familia, tuve que pasar por los exámenes escolares en dos oportunidades y en ambas pude corroborar, sin temor a equivocarme, que los resultados no reflejan para nada el rendimiento escolar de mis dos hijos, quienes durante seis años destacaron por sus excelentes calificaciones. En ambos casos me pregunté: ¿qué quieren probar?

Oportunidad perdida. Yo no hice exámenes de bachillerato ni mis compañeros y compañeras de quinto año tampoco. Buena parte de mi generación, me atrevo a decir que tres cuartas partes, somos hoy excelentes profesionales, personas realizadas que con su trabajo diario aportamos al desarrollo del país. ¿Por qué Melissa y los miles de jóvenes que como ella siguen frenados por el bachillerato en matemáticas no pueden tener la misma oportunidad? ¿Qué es lo que como país queremos probar con este examen?

El Ministerio de Educación Pública tiene la palabra, pero los padres y madres de familia también tenemos que levantar la voz.

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