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Automovilismo Le han hecho dos injertos de piel en el brazo derecho con partes de su pierna José Luis Rodríguez C. jorodriguez@nacion.com A 78 días de haberse quemado el 34 por ciento de su cuerpo mientras se entrenaba en el autódromo La Guácima, Jurgen Larsson se mantiene en la lucha por recuperar su vida normal. Con los brazos y manos aún rojos y prácticamente inmóviles, el piloto afronta cada día esperanzado en volver a ser el de antes. “Trato de hacer la mayoría de cosas por mí solo, no quiero depender de nadie, pero aún es pronto”, dijo Larsson ayer en su casa de habitación, en La Unión. El piloto, quien ha competido en motocross, motos de agua y automovilismo, sufrió un serio accidente el pasado 8 de diciembre, cuando su vehículo –Audi A3– se incendió mientras lo probaba. Las consecuencias fueron quemaduras en brazos y manos, en la parte derecha de la cara, en el cuello y en un tercio de la espalda. Aunque la velocidad con que aparecieron las llamas complicó la situación, Jurgen aceptó que el hecho de no llevar puesto el traje de competencia –diseñado con material antifuego– acrecentó los daños que sufrió en su organismo. “Sé que cometí un error, pero no me arrepiento. Yo tengo solo un traje de carrera y no quería ensuciarlo para la carrera del domingo, fue una decisión totalmente mía”. Acerca de lo que provocó el incidente, Larsson expresó que no lo descubrió, pero tuvo algo que ver con el tanque de gasolina. “Tenía como tres vueltas de estar probando y a la salida de las eses me llegó un olor a combustible que segundos después se quitó.
“Seguí y tres vueltas después me pasó lo mismo en el mismo lugar, por lo que decidí entrar a pits a ver qué sucedía; lo malo fue que al salir de la curva del lago escuché una explosión en el escape e inmediatamente el tanque de combustible –ubicado dentro del auto– se prendió en llamas”, apuntó. Cuando esto sucedió el auto iba a 110 kilómetros por hora, por lo que Larsson tuvo que frenar y tratar de salir con fuego en la cabina. “No sé a cuanta temperatura estaba, pero las manos las tenía derretidas y las uñas tostadas, para colmo mi carro se abre por fuera, así que tardé un poco más”. Como pudo, Larsson salió del Audi, que se quemó por completo. Según dijo, de haberse quedado dos segundos más dentro del carro talvez no habría podido salvarse. “Siempre digo que Dios me vio ir para arriba y me tiró otra vez para abajo, ese día volví a nacer”. En familia. Casado con Ericka Knohr, y padre de Jurgen (6 años) y Thomas (uno y medio), para Larsson lo que sigue ahora es recuperar el tiempo perdido y “disfrutar todo lo que pueda de mis familiares”. “Fue un aviso más del de arriba para que haga un alto”. Esto porque en la vida de Larsson las lesiones han sido una constante, ya que el 7 de abril del 2001 se quebró el fémur derecho en un supercross, por lo que le han practicado siete cirugías en dicho hueso. Como deportista, Jurgen, de padre sueco (Jan) y madre peruana (Dolores de Larsson), ha acumulado ocho títulos en jet ski , uno en autos y dos subcampeonatos centroamericanos de motocross. “El doctor dice que duraré dos años en recuperarme, mas yo estoy seguro que lo haré en menos tiempo, quiero volver a mi trabajo (Larssson Motos) y valorar mil cosas que antes tal vez no importaban”.
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