 Primer ministro iraquí Nuri al-Maliki
(AFP)
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BAGDAD (AFP) -
El gobierno iraquí recibió este miércoles con prudente satisfacción el anuncio de retirada de 1.600 soldados de los 7.000 que Gran Bretaña tiene desplegados en el país, así como de 460 daneses, mientras que la violencia volvió a golpear las calles y habitantes del país.
El primer ministro británico, Tony Blair, indicó que el regreso de los soldados tendrá lugar "en los próximos meses".
Luego afirmó que "la presencia militar de Gran Bretaña continuará en 2008 durante todo el tiempo que nosotros seamos necesarios y tengamos un trabajo pendiente. Nuestro papel estará dedicado cada vez más a apoyar el entrenamiento y nuestro número disminuirá en consecuencia", agregó Blair.
Casi a la misma hora, Dinamarca anunciaba que en agosto retirará a sus 460 soldados desplegados, al igual que los británicos, en el sur del país, en la región de Basora (a 550 km al sur de Bagdad).
En la capital, poco antes de estos anuncios, un consejero del primer ministro iraquí Nuri al Maliki había explicado por su parte que "la retirada corresponde al deseo del gobierno y de todos los poderes políticos en el país".
"La retirada de las tropas británicas es recibida con agrado, pero no debe crear un vacío en la seguridad", destacó a su vez Jalal al Din al Saghir, un diputado chiita allegado al jefe del gobierno.
En Basora, el ejército británico prevé cerrar progresivamente tres de las cuatro bases que utiliza, y concentrar a sus tropas en su base del aeropuerto, donde se encuentra la sede del estado mayor.
Mientras tanto, en la ciudad santa chiita de Nayaf (a 160 km al sur de Bagdad), se perpetró un atentado suicida con coche bomba que dejó al menos 13 muertos.
Nayaf, donde se encuentra el mausoleo de imán Ali (yerno y primo del profeta Mahoma), es el lugar santo más importante del islam chiita y un blanco privilegiado para los extremistas sunitas.
En el oeste de Bagdad, la explosión criminal de un camión cisterna que transportaba gas de cloro también mató a por lo menos dos personas, según fuentes médicas y policiales.
En el barrio de Saydia (oeste), donde cohabitan chiitas y sunitas, estalló un artefacto artesanal lanzado contra una patrulla policial, provocando la muerte de dos personas.
En otros lugares de la capital, disparos de mortero mataron a tres personas. Un atentado con coche bomba dejó tres muertos, según un balance inicial suministrado a las 17H00 hora local (14H00 GMT) por fuentes de la seguridad.
El general norteamericano William Campbell, portavoz del ejército de Estados Unidos, estimó sin embargo que el plan de seguridad destinado a instaurar la paz en Bagdad comenzaba a dar frutos.
Desde el 14 de febrero, la fecha de su lanzamiento oficial, "los incidentes interconfesionales disminuyeron considerablemente, así como las ejecuciones extrajudiciales", destacó.
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