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Cotillón y jazz en el Mardi Gras de Nueva Orleans, aún opacado por Katrina

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Una mujer disfrazada de "4 de julio", día de la independencia de EEUU
(AFP)

NUEVA ORLEANS, EEUU (AFP) - Decenas de miles de personas festejan el Mardi Gras de carnaval en las calles de la sureña Nueva Orleans, un breve momento de respiro para una ciudad que aún intenta superar la devastación provocada por el huracán Katrina hace ya un año y medio.

En el emblemático Barrio Francés, el jazz copaba las calles mientras turistas ebrios arrojaban cotilllón desde los balcones de hierro forjado, pero para muchos residentes la celebración era una buena ocasión para cuestionar la respuesta del gobierno estatal y federal al huracán.

Katrina dejó más de 1.300 muertos y decenas de miles de personas sin hogar en agosto de 2005, cuando los diques no soportaron el embate del ciclón y las aguas anegaron el 80% de la ciudad.

Frank Larkin, un residente disfrazado de inspector de diques, no ocultaba su enojo. "No nos quedó nada", rezaba el cartel que llevaba.

Otros deploraban el apoyo recibido, en contraste con el despliegue de fuerza en Irak. "Necesitamos arreglar nuestra bella ciudad, no volar todo Medio Oriente", dijo Laura Braly, vestida de "hada de la paz" con un vestido de tafeta dorada.

La mayoría de los disfraces, sin embargo, eran de color violeta, verde y dorado, los tradicionales del Mardi Gras.

Cincuenta grupos desfilaron por el centro y los suburbios de Nueva Orleans a lo largo de los festejos de dos semanas, que terminan este martes de Carnaval antes del comienzo de los 40 días de ayuno del período católico de la Cuaresma.

La celebración de este año, la segunda desde que el huracán Katrina arrasó con la ciudad el 29 de agosto de 2005, atrajo a menos turistas que el millón que solía visitarla antes de la catástrofe, pero a bastantes más que el año pasado.

El aumento de visitantes revitalizó la quebrada industria turística local, que aún tiene mucho que hacer para recuperarse de Katrina.

La mayoría de los 30.000 cuartos de hotel de la ciudad están reservados, dijo Sandra Shilstone, presidente de la Corporación de Marketing de Nueva Orleans.

"Se nota la diferencia en un año", dijo Shilston. "En muchos aspectos, parece el Mardi Gras de antes, por lo que se refuerza la sensación de normalidad".

Pero aún así, más allá de la zona turística, es imposible olvidar el pasaje de Katrina.

Sólo la mitad de las 455.000 personas que vivían en la ciudad antes del huracán regresaron, y muchas familias siguen instaladas en casas de emergencia suministradas por una agencia federal.

Barrios enteros están sin luz y siguen abandonados, sus casas pudriéndose y sus calles vacías. Incluso el famoso tranvía de la calle St. Charles se mantiene fuera de servicio.

Aunque bastante tranquila, la celebración estuvo marcada por la ola de delincuencia que acosa desde hace meses a Nueva Orleans. El jueves pasado, nueve personas recibieron disparos en incidentes no relacionados con el Carnaval; tres de ellos murieron.

Muchos residentes, que el año pasado objetaron que se festejara el Carnaval cuando apenas habían pasado seis meses de la catástrofe y aún se rescataban cuerpos de los escombros, aplauden ahora la fiesta y la ven como un símbolo de la recuperación de la ciudad.

"Este Carnaval es mucho más grande que el del año pasado", dijo Jeff Reeder, un residente disfrazado con un bote de basura de plástico. "Hay más visitantes y los desfiles vuelven a ser los de antes".

"Todavía estamos tratando de sobrevivir", comentó Pam Rosen, dueña de una galería y tienda de regalos en el Barrio Francés. "Los comerciantes estuvimos ocho meses sin cobrar un sueldo. Podemos quedarnos sin trabajo el año que viene. Pero hoy vamos a divertirnos".

© 2007 AFP


- Información provista por la agencia AFP. Cualquier imprecisión en estos cables proviene directamente de la agencia de noticias AFP. Si desea que nacion.com envíe todos los días información de última hora a su correo electrónico, vea los detalles en el servicio de envío de noticias por email.

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