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Alunasa y el enojo de Chávez Juan Fdo. Álvarez, Ph.D. jalvarez@itcr.ac.cr Ingeniero Con sorpresa, y con un sentimiento de rabia, leí hoy en La Nación cómo las rabietas de alguien pueden afectar a las personas, y sobre todo porque vienen de parte del presidente de un país que se proclama marxista (amigo del pueblo) y que todos los días insulta a cualquiera. Lo ha hecho contra el presidente Bush, pero también contra un sinnúmero de presidentes de Occidente que no comparten su posición política y hegemónica. Hoy no insulta al presidente de Costa Rica, don Óscar Arias; hoy insulta a más de 400 personas y sus familias de un pueblo trabajador que se llama Juanilama, en Esparza, e insulta a todos los costarricenses. ¿Esa es la sensibilidad social que pregona y que quieren imitar en nuestra Latinoamérica los presidentes Morales en Bolivia y Correa en Ecuador? ¿Esa es la sensibilidad de otros políticos, sindicalistas y profesores universitarios, que han visto en el presidente Chávez a su líder y su guía? ¿Dónde están los sindicatos defendiendo a los trabajadores de Alunasa, que sienten que su proyecto de vida se les puede caer por el enojo del presidente Chávez? ¿Dónde están los correos electrónicos que en cadenas recorren nuestras instituciones y universidades públicas en favor de lo que ellos dicen sensibilidad social, como pretexto para oponernos a un acuerdo comercial? Chávez y el TLC. Me unen con Alunasa muchos sentimientos, por haber trabajado largos años en la Escuela de Metalurgia (hoy Ciencia e Ingeniería de los Materiales) del TEC. He visitado muchas veces la planta, hemos formado muchos ingenieros que trabajan allí, a quienes considero buenos amigos, y hemos realizado muchas prácticas de especialidad junto a ellos, así como hemos resuelto problemas técnicos en ciertos momentos. Aparte de esto último, pienso en ellos, en cada uno de estos empleados, a quienes un enojo les puede truncar sus proyectos de vidas. No es justo. Esta ocurrencia del presidente Chaves me termina de convencer sobre lo importante de los tratados de libre comercio (TLC), puesto que este mecanismo evita precisamente estar a merced de enojos y caprichos, por cuanto da un carácter legal a las inversiones en los países. Creo que este hecho lamentable nos debe abrir los ojos a todos y todas los y las costarricenses para decir SÍ –y en forma muy rápida– al TLC con EE. UU.: no quisiera despertar una mañana de estas y enterarme de que un malestar del presidente Bush hace que se eliminen las ventajas de la Cuenca del Caribe. Si esto último ocurriese, ya me imagino, inmediatamente las críticas al presidente Bush, por parte de todos los que lo adversan, y que hoy se han unido en torno a evitar que se apruebe el TLC. Le solicitarían precisamente a nuestro presidente que se manifieste en contra de estas actitudes puesto que son arbitrarias y que un presidente no debería tener “poderes especiales”, y, por tanto, son una “negación de la democracia”. Justamente lo que atinadamente dijo nuestro presidente sobre lo que ha hecho el presidente Chávez. Quizás la marcha que se piensa hacer el 26 de febrero contra el TLC, sea también en apoyo a las familias de Juanilama en Esparza...
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