 Transportes blindados en Nueva Guinea
(AFP)
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CONAKRY (AFP) -
La población y los vehículos volvieron a ocupar las calles este lunes en Guinea gracias al aligeramiento del toque de queda tras semanas de protesta contra el régimen del presidente Lansana Conté, que se han saldado con al menos 113 muertos.
La mayoría de comercios y administraciones se mantenían sin embargo con las puertas cerradas, siguiendo las consignas de huelga general reactivada el 12 de febrero por los sindicatos.
El domingo por la noche, el jefe del Estado Mayor del ejército, el general Kerfalla Camara, anunció un recorte de 6 horas del toque de queda, consecuencia del estado de sitio decretado del 12 al 23 de febrero para frenar la protesta.
A causa de esta reducción, que autoriza la circulación de las 6h00 a las 18h00 (locales y GMT), numerosos peatones empezaron a desplazarse por los principales ejes de Conakry, con un tránsito abundante, constataron periodistas de la AFP.
Delante de las gasolineras de la capital se formaron largas filas y, en las entradas al centro de la ciudad, se registraron los primeros embotellamientos desde que enero se iniciara la crisis, sobre todo por los controles de las fuerzas del orden.
Sin embargo, la mayoría de tiendas, escuelas y administraciones se mantenían cerradas, a pesar de que ciertos comerciantes callejeros montaron sus puestos para vender esencialmente comida.
Según habitantes contactados por teléfono por la AFP, la situación era parecida en las principales ciudades del país.
"Todo está cerrado y se sigue la huelga. Se podría decir que se respeta en un 99%", se felicitó el secretario general de la Confederación Nacional de Trabajadores de Guinea (CNTG), Rabiatu Serah Diallo.
Suspendida el 27 de enero después de un acuerdo político-económico con las autoridades, la huelga general indefinida iniciada el 10 de enero fue reactivada tras el nombramiento el 9 de febrero como primer ministro de Eugene Camara, juzgado demasiado cercano al presidente Conté.
Desde enero, estas huelgas y manifestaciones han provocado al menos 113 muertos, casi todos víctimas de la represión de las fuerzas del orden.
A pesar de que en los últimos días se ha instalado una relativa calma bajo la presión del ejército, los sindicatos piden el levantamiento del estado de sitio, que limita las libertades y ha dado lugar a excesos de la policía, según numerosos testimonios.
Las ONG locales han condenado el arresto de "centenares" de personas en varias ciudades del país.
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