Búsqueda
Avanzada
Domingo 18 de febrero, 2007
San José, Costa Rica.

  Servicios | Archivo | Escríbanos | Fax gratis | Nacion.com en PDA, celular, e-mail,  

Noticias
Nacionales
Sucesos
Deportes
Internacionales
Economía
Aldea Global
Week in Review
Copa Nacional Ciclismo Montaña AM-PM
Campeonato 2006-2007

Editoriales y Opinión
Opinión
Cartas
Xpresiones
Chats
Foros
Obituario

Ocio y Cultura
En detalle
Viva (Entretenimiento)
Áncora (Cultura)
Tiempo Libre
Teleguía
Proa (revista dominical)
La Nación en Imágenes
Cinemanía
Tarjeticas
Horóscopo
Crucigrama
Calendario 2007

Especiales Noticiosos
Nueva ley de Migración
Texto preliminar del TLC Costa Rica-EE.UU. y noticias publicadas
Conferencia mundial sobre sida 2006
Mundial 2006
Elecciones 2006
Especial Escogiendo Escuela
Listado Completo

Educación y Ciencia
Zurquí (Niños)
Raíces (Geneología)
Tribuna del Idioma

  Documentos
Leyes
Informes

Especiales
Especial de salud: Bienestar integral
Festival Imperial
Inventario completo

Quiénes somos
Teléfonos, fax y direcciones de La Nación
Preguntas frecuentes nacion.com
Ver edición más actual de nacion.com
Equipo de nacion.com
Emails de Redacción
Trabaje en Grupo Nación

Noticias Opinión:

EDITORIAL

Otra base para el desarrollo

El nacimiento del CENIBiot representa una gran oportunidad para el país
Cada vez más, el desarrollo depende del conocimiento y la innovación


En el mundo contemporáneo es casi imposible avanzar de forma rápida y sostenida hacia el desarrollo sin la incorporación, a todos los factores que influyen en el progreso, de un conjunto de elementos estrechamente relacionados entre sí, de los que depende la posibilidad de agregar valor a la producción y el esfuerzo humano. Nos referimos a la ciencia, la tecnología, la investigación, la innovación, la educación y el conocimiento.

Desde su fundación como república, e incluso antes, Costa Rica ha apostado a la variable educativa. Junto a la democracia y la estabilidad, ha sido un factor clave para explicar nuestra posición relativamente mejor entre las naciones latinoamericanas. Más recientemente, han crecido la conciencia, los esfuerzos y recursos para impulsar los otros elementos del conjunto. Las universidades públicas, unas pocas privadas (en especial Earth), el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (Conicit), el Ministerio de Ciencia y Tecnología (Micit), fundaciones, institutos de investigación públicos y privados, empresas y algunos investigadores que trabajan en solitario, han sido elementos vitales para dar impulso a la ciencia y a la tecnología, y para promover su adopción en distintos ámbitos. Y desde el pasado año existe el plan Estrategia Siglo XXI, que pretende ser un punto de encuentro y coordinación de esas iniciativas.

Aunque, a menudo, las instancias involucradas en ciencia, tecnología e investigación han trabajado de manera poco concertada, también se han ido produciendo, de forma creciente, proyectos y redes que vinculan, por ejemplo, a los sectores académico, gubernamental y productivo. Esto ha sido vital para la innovación en múltiples empresas y sectores. Entre ellos destaca la industria alimentaria, que ha mejorado su desempeño y capacidad competitiva gracias a esta vinculación.

Sin embargo, necesitamos esforzarnos más, tanto para aumentar la inversión en investigación científica y tecnológica (ahora poco más del 0,3% del producto interno bruto), como para conectarla con la producción. A esto va dirigida, precisamente, una institución que arrancó oficialmente el pasado viernes, para incentivar la investigación en biotecnología y la transferencia de sus resultados a nuestro universo empresarial. Con el nombre de Centro Nacional de Innovaciones Biotecnológicas (CENIBiot), es un proyecto conjunto del Micit y la Unión Europea (UE), que proporcionó una donación de 11 millones de euros, y estará ubicado en las instalaciones de otra institución nacional de primera línea: el Centro Nacional de Alta Tecnología (Cenat).

El potencial del proyecto es enorme. Nuestra ingente biodiversidad nos da condiciones privilegiadas para desarrollar y derivar de la biotecnología conocimientos, innovaciones y aplicaciones en campos tan vitales como la agroindustria, el tratamiento de desechos, la producción de biocombustibles, las medicinas y los cosméticos, entre muchos otros. Además, la biotecnología no es una disciplina aislada; más bien, es una de las cuatro “tecnologías convergentes”, en las que muchos investigadores ponen grandes esperanzas hacia el futuro: además de ella, las nanotecnologías (miniaturización), las cognotecnologías (desarrollo del conocimiento) y las infotecnologías (procesamiento de la información). En todas ellas ya se trabaja en nuestro país, pero, por nuestras condiciones naturales, la biotecnología puede ser, al menos por ahora, el gran motor de las demás.

El CENIBiot representa, entonces, un claro aporte para nuestro desarrollo. Con la donación de la UE ya a disposición nacional, la responsabilidad de ponerlo a andar de forma vigorosa recae ahora en nuestra comunidad científica e institucional. Es una tarea que debe emprenderse de inmediato y con la voluntad de unir esfuerzos hacia fines de gran valor nacional.

Sala de Redacción
Latinoamérica Ya
Mundo Ya
Deportes Ya
Gente Ya
Nuevas Tecnologías


Especiales
Especial de salud: Bienestar integral
Festival Imperial
Inventario completo


Suplemento inmobiliario M
Suplemento Autos 2007
Tarifario Grupo Nación
Suplemento comercial Mano a mano
Anúnciese en nacion.com
Suscríbase a La Nación
El Empleo.com
Economicos.com


Obituario
Diario Oficial La Gaceta