 Santiago de Chile
(AFP)
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SANTIAGO (AFP) -
El nuevo plan de transportes de la capital chilena completará este sábado una semana de funcionamiento en medio de las críticas de los usuarios, las protestas de sus propios trabajadores y un clima de incertidumbre sobre la capacidad del sistema para movilizar efectivamente a seis millones de habitantes.
El plan, llamado Transantiago, debutó el sábado pasado con una modificación radical de los recorridos y la reducción de la flota de autobuses y la frecuencia de viajes, lo que ocasionó desconcierto, largas esperas y molestia entre desorientados pasajeros, quienes han protestado durante toda la semana en distintos puntos de la capital.
La noche del jueves, disturbios con barricadas en la popular zona de Peñalolén, al este de Santiago, dejaron 11 detenidos.
Para la tarde de este viernes, un comité de usuarios del Transantiago convocó a una marcha contra el sistema que consideran perjudicial y que culminó con al menos tres detenidos cuando algunos de los 300 manifestantes intentaron bloquear el tránsito en el centro de la ciudad.
El flamante programa también registró dificultades técnicas: fallaron los dispositivos para cobrar los pasajes mediante una tarjeta magnética - que permitiría transbordos gratis en un lapso fijo -, lo que impulsó al Gobierno a mantener la gratuidad de los viajes durante estos primeros siete días.
El nuevo sistema -en la línea de otras ciudades latinoamericanas como Bogotá, Quito y Curitiba- contempla recorridos troncales por las principales vías de la capital, combinados con buses locales que recorren trayectos más cortos y las estaciones subterráneas del Metro.
La gestión financiera del sistema está en manos de un consorcio respaldado por cinco entidades, entre bancos y empresas, que deberán absorber el costo de estos primeros días de gratuidad, con pérdidas diarias estimadas en dos millones de dólares.
El Gobierno hizo efectivas el jueves dos boletas de garantías por 5,1 millones de dólares a las empresas del Transantiago, por el incumplimiento de sus contratos al no habilitar los dispositivos electrónicos para el uso de las tarjetas.
El Ministerio de Transportes aplicó además muiltas por 1,3 millones de dólares a tres de esas empresas.
El programa enfrentó otro conflicto, cuando choferes de una empresa que atiende algunos recorridos paralizaron sus funciones y exigieron aumentos salariales. Según afirman, se les prometió sueldos mayores a los recibirán a fines de febrero.
Funcionarios del Gobierno de la presidenta Michelle Bachelet, empeñados en sacar adelante el plan de transporte, reconocieron que es una transformación difícil y cuyo funcionamiento aún necesita ajustes.
Pero emprendieron querellas judiciales contra quienes intenten "boicotear" el transporte público, informó el subsecretario del Interior, Felipe Harboe.
Por su parte, el ministro de Transportes, Sergio Espejo, deberá concurrir a una sesión del Senado el lunes para exponer ante los legisladores las dificultades y proyecciones del Transantiago.
La implementación del sistema significó la desaparición de 8.000 antiguos "micros" (buses). El lunes pasado, 4.031 nuevos autobuses circulaban por las calles de Santiago, 400 más que los planificados inicialmente. A contar de marzo, cuando concluyan las vacaciones y vuelvan a clases los estudiantes, habrá 5.600 autobuses circulando y a mediano plazo el número podría elevarse a 6.000 máquinas.
A pesar de las críticas, Transantiago también significó cambios positivos para la capital chilena: redujo la contaminación acústica y se espera que, para los meses de invierno, se reduzcan los altos niveles de contaminación atmosférica de la ciudad.
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