 Policías colombianos investigan explosión accidental
(AFP)
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BOGOTA (AFP) -
Una explosión de un artefacto en la sede del gobierno del departamento de Cundinamarca en Bogotá, cerca de la Fiscalía y de la embajada de Estados Unidos, que dejó un herido, fue accidental, reportó la Policía colombiana la noche del viernes.
"Fue un accidente que se dio cuando a un policía, instructor de perros se le quedó olvidado un explosivo. Lógicamente vamos a hacer una investigación para esclarecer plenamente el hecho", dijo el coronel Wilson Laverde, comandante de Policía de Cundinamarca.
La explosión ocurrió en momentos en que unas 400 personas se presentaban a una prueba de un concurso de méritos para cargos de médicos y enfermeras en el departamento de Cundinamarca, la región que rodea a Bogotá. Un joven de 26 años resultó levemente herido.
"Hay una persona herida y me acaban de informar que hay dos detenidos", aseguró telefónicamente a la AFP el gobernador de Cundinamarca Pablo Ardila, desde su despacho ubicado en los pisos superiores de la edificación, minutos después de sucedido el hecho.
Inicialmente una fuente policial había señalado que dos personas resultaron heridas. La televisión mostró imágenes de voluntarios atendiendo a un herido en los jardines, y también mostró un depósito de basura, al parecer destruido por la explosión.
La zona fue acordonada por patrullas policiales y se ordenó el desalojo de las oficinas, indicó a la AFP un funcionario de la policía. Según esa misma versión, que fue desmentida luego, el explosivo había sido colocado en la basura en la entrada al sótano donde funciona el garaje de la entidad.
"El artefacto estaba compuesto por 250 gramos de indugel -un explosivo de fabricación de la industria militar colombiana- que no tenía la capacidad de provocar mayor daño", señaló el general Daniel Castiblanco, comandante de la policía en Bogotá.
El tráfico por la avenida El Dorado, que comunica con el aeropuerto de la capital y sobre la cual está ubicada la sede de la gobernación de Cundinamarca, se vio seriamente afectado durante más de dos horas.
Aunque las autoridades indicaron que no había ningún indicio que pudiera comprometer con el atentado a las guerrillas izquierdistas la población revivó el temor de una nueva ola de atentados.
El último de este tipo fue el 19 de octubre, cuando un coche bomba atribuido a la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) hirió a cinco uniformados al norte de la capital.
A raíz de ese ataque en Bogotá, el presidente Alvaro Uribe canceló los acercamientos con los rebeldes para un canje de 58 secuestrados por unos 500 rebeldes presos, y ordenó a las fuerzas armadas rescatar a los cautivos.
La Fiscalía colombiana investiga la implicación de varios militares, entre ellos un mayor del Ejército, en una ola de explosiones que se presentó en Bogotá antes de la posesión de Uribe para un segundo mandato, el 7 de agosto pasado, y que inicialmente fue atribuida a las FARC.
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