 El ministro cubano del ramo
(AFP/Archivo)
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LA HABANA (AFP) -
Con llamamientos a domar el "potro salvaje" de las nuevas tecnologías y una condena al bloqueo de EEUU, que impide a Cuba un mayor acceso a Internet, la Convención de Informática 2007 inaugurada en La Habana también ha registrado críticas internacionales a la isla por su "censura" en la Red.
Las nuevas tecnologías constituyen "uno de los mecanismos de exterminio global" que a su vez "paradójicamente, son imprescindibles para seguir avanzando por las sendas del desarrollo", señaló el lunes por la noche en el discurso inagural Ramiro Valdés, ministro de Informática y Comunicaciones cubano, ante más de 1.650 expertos de 58 países.
"El potro salvaje puede y debe ser dominado, y las infocomunicaciones, puestas en función de la paz y desarrollo", añadió el funcionario, ex ministro del Interior en Cuba. Sin embargo, organismos internacionales como Reporteros Sin Fronteras (RSF) y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) critican a Cuba por regular la conexión de Internet, negando a muchas personas la posibilidad de navegar por la Red desde sus hogares e incluso de comprar un ordenador.
Cuba argumenta que las limitaciones se deben a la imposibilidad de usar los cables submarinos de telecomunicaciones que pasan frente a sus costas, por el "más cruel y prolongado" embargo económico que Estados Unidos mantiene contra la isla desde hace 45 años. "A pesar de que muy cerca de las costas cubanas pasan cables internacionales de fibra óptica, las leyes del bloqueo han impedido la conexión a ellos", subrayó Valdés, quien denunció la denominada "guerra mediática" lanzada por EEUU para obtener el control global de Internet como arma estratégica contra países como Cuba e Irán.
El Pentágono "ha declarado su decisión de incorporar un cuarto ejército a los cuerpos especializados de la guerra convencional. A los clásicos (Tierra, Aire y Mar) se añade ahora el ciberespacio", dijo el ministro. "Amparados en la supuesta 'cruzada antiterrorista' (...) se emplean las posibilidades actuales de las tecnologías (...) para incrementar el control sobre gobiernos, empresas y personas".
El acceso a la Red en Cuba se limita a dependencias oficiales como hoteles, hospitales y universidades, lo que el ministro llamó "uso racional y eficiente de los recursos", que prioriza "sectores claves como la salud, educación, centros científicos, instituciones culturales y empresas". De ahí que Valdés defendiera la alta capacitación cubana en escuelas, centros de informática y clubes de computación, con más de un millón de jóvenes beneficiados.
Además, incluye unos 200 puntos de navegación también estatales como oficinas de Correos, similares a los cibercafés, a los que puede acudir cualquiera. Pero algunos cubanos se quejan de que la tarifa en estos Correos, que asciende a unos cuatro dólares por tres horas, es imposible para sus bolsillos, con un promedio salarial de entre 15 y 20 dólares mensuales.
"No se puede pagar eso", comentaba Rafael, un ingeniero de informática de 42 años que trabaja como taxista particular. Al igual que la mayoría de sus amigos, Rafael va a lugares que -según él- hay en cada barrio donde ofrecen acceso a Internet de forma clandestina y por un precio mucho menor.
En un informe lanzado a finales del pasado año, Reporteros Sin Fronteras incluyó a Cuba en la lista de los 13 países "enemigos de Internet" y recordó la huelga de hambre que el opositor Guillermo Fariñas realizó para exigir el libre acceso de la población a la Red. Éste es también una vieja petición de los opositores al régimen comunista, entre ellos 25 activistas encarcelados, a los que les está vedado, por considerárseles "mercenarios" al servicio de EEUU.
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