|
|
|||||
|
|
Debemos tomar decisiones Costa Rica tiene la oportunidad de convertirse en país desarrolladoHernán Pacheco Orfila Presidente de AmCham Un viejo refrán de nuestros abuelos, que encierra una gran realidad, reza que el tiempo perdido hasta los santos lo lloran. Pero, en estos días, el tiempo que unos lloran, otros quieren extenderlo para no tomar decisiones o impedir que las mayorías las tomen, a expensas de nuestra institucionalidad democrática. Los diputados del Partido Acción Ciudadana (PAC), y los dos legisladores independientes que acostumbran secundar a ese bando, manifestaron uno de sus últimos descontentos alrededor del TLC, con la actitud poco propositiva de intentar romper el quórum legislativo como señal de protesta. Esa situación es a todas luces reprochable y demostró, una vez más, el deseo que tiene un pequeño grupo de obstaculizar a toda costa proyectos que la mayoría considera que encaminarán a Costa Rica por la senda del progreso. Reclamos infundados. Costa Rica tiene la oportunidad de seguir avanzando para convertirse en el primer país desarrollado de América Latina: en el último año, logramos alcanzar una tasa de crecimiento de la economía de 5,9%; la inflación bajó a 9,4%, el menor índice obtenido en 14 años; y nuestras exportaciones alcanzaron $8.198 millones, lo cual representa un 17% más que en el 2005 y un nuevo record en ventas al exterior. Pero para ello, es indispensable contar con los instrumentos jurídicos apropiados. Es evidente que con o sin el Tratado de Libre Comercio con EE. UU., la realidad costarricense ha cambiado y que el país necesita tomar decisiones para transformarse, mejorar y aprovechar las nuevas oportunidades que se nos presentan. También es evidente que la dilación en la toma de decisiones puede traer un alto costo para nuestras futuras generaciones. Responsabilidades. Por todo eso, es censurable que un grupo de diputados, por su empecinada actitud de impedir la ratificación del TLC, utilice herramientas obstruccionistas, y llegue ahora al desatinado intento de romper el quórum para imposibilitar que las discusiones continúen y que se tomen decisiones. Un legislador no debe rehuir su responsabilidad de permitir el funcionamiento ordenado del Parlamento porque la realidad que está viviendo no es de su agrado. Esto sería egoísta y perverso. A todos ellos les debemos recordar quién es el último en abandonar el barco. La bancada del PAC se retiró de la Asamblea Legislativa dejando a sus electores solos, actitud por demás desafortunada, que parece denotar que, para ese grupo, el fin justifica los medios, lo cual riñe con nuestra idiosincrasia e irrespeta la institucionalidad parlamentaria. Urge que la Asamblea Legislativa reforme su reglamento para que los proyectos puedan ser tramitados de manera eficiente y ordenada. No es posible que en este país no se pueda legislar por la acción irresponsable de un sector de diputados, quienes, abusando de formas, encuentran mecanismos para obstaculizar la ágil tramitación de proyectos con los que no están de acuerdo. La institucionalidad democrática se fundamenta en que las mayorías puedan decidir, dentro de un marco de respeto al criterio de las minorías. Pero estas no pueden escudarse en el abuso de ese respeto para impedir que funcione la democracia. Asfixiante lentitud. Hoy, más que nunca, nos está asfixiando la lentitud evidente que existe en el proceso legislativo y en la incapacidad para aprobar políticas que nos permitan avanzar hacia el desarrollo. Así también, nos asfixia la tardanza en la toma de decisiones que, en general, nos está caracterizando a los costarricenses. Revirtamos esa peligrosa tendencia. Tenemos la oportunidad de alcanzar niveles de desarrollo superiores, pero para ello es indispensable contar con el marco jurídico apropiado. No permitamos que el tiempo se pierda; tomemos las decisiones necesarias en una atmósfera ordenada y adecuadamente regulada, que dé cabida a la funcionalidad democrática, permitiendo la discusión seria, el análisis fundamentado y concienzudo; pero, sobre todo, que las señoras y señores diputados puedan ejercer una de sus funciones primordiales: decidir. Concentrémonos en trabajar antes de impedir el esfuerzo de otros.
|
|
|||
|
© 2007. GRUPO NACIÓN GN, S. A. Derechos Reservados. Cualquier modalidad de utilización de los contenidos de nacion.com como reproducción, difusión, enlaces informáticos en Internet, total o parcialmente, solo podrá hacerse con la autorización previa y por escrito del GRUPO NACIÓN GN, S. A.
Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Central telefónica: (506) 247-4747. Servicio al cliente: (506) 247-4343 Suscripciones: suscripciones@nacion.com Fax: (506) 247-5022. CONTÁCTENOS |