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¿Quién quiere noticias? Para realidades tenemos la vida; para distraernos, los noticierosDiego Víquez diego_viquez@hotmail.com ¿Por qué será que el noticiero más visto en el país es justamente el que menos noticias da?, esa es la pregunta que, cual duda metódica, inspiró estas reflexiones. Y es que uno se pregunta: ¿por qué precisamente los noticieros que se dedican a farandulear, dar notas curiosas o proporcionar, con obsesión morbosa, hasta los menores detalles de los últimos sangrientos sucesos están a la vanguardia de los registros de audiencia? Me parece que la respuesta viene dada por algo que en algún momento pensé a raíz de las últimas elecciones presidenciales en Estados Unidos. Percepción y realidad. Del país de don G. W. Bush –para los que tenemos casi 40 años, esas dos siglas nos recuerdan a un personaje nacional, tan pintoresco como el que citamos–, nos llegan, a través de los medios de comunicación, repetidamente las imágenes de los estilos de vida de los sitios más excéntricos: Miami, Los Ángeles o Nueva York. Es así como uno podría pensar que la mayoría de los gringos viven consumiendo drogas, matándose en las calles o derrochando millones. Pero resulta que no es así. El ciudadano estadounidense promedio es muy trabajador, es bastante riguroso en materia moral y casi siempre republicano, no demócrata. Ese es el Estados Unidos real, no el de las películas de Hollywood o losrealities televisivos. Eso es ficción y se mira para entretenerse después del trabajo duro y de la vida verdadera; para ver realidad, les basta con la vida misma, a latele se le pide ficción. Probablemente eso esté pasando en Costa Rica. Uno podría pensar, viendo los programas con mayor audiencia, que nuestro país está constituido básicamente de estrellas –que son siempre fútbol, accidentes en las calles y fulgurantes estrellas, cuyo rostro apenas es más conocido que sus redondeces asiliconadas–. Rezos, pintico y Negrita. Pero resulta que no. Seguimos yendo a los rezos del Niño, nos sigue gustando el pintico, nos gustan las piñatas, comer chicharrones en Aserrí y vamos a Cartago a rezarle a la Negrita , al menos dos veces al año. Lo que no quita que no nos guste distraernos con un poquito de fantasía y de morbo, de esas cosas que sí pasan, pero bastante menos de lo que nos hacen creer. De manera, entonces, que creo que sí es normal que el canal que más se vea y el noticiero que más audiencia tiene sea el que dé cosas más alejadas de la vida diaria, real y simple de los ticos. La razón básica es que necesitamos distraernos, no requerimos noticias simples, queremos historiecitas pintorescas o lacrimógenas, un poquito de sexo “calientico” y lo que a bien tenga algún geniecillo inventar; eso queremos para lograr descansar de la vida ordinaria. Para realidades está la vida; para distraernos, los noticieros.
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