 Segundo aniversario del asesinato de Rafiq Hariri
(AFP)
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BEIRUT (AFP) -
Una marea humana invadió el miércoles por la mañana la gran Plaza de los Mártires, en el centro de Beirut, para homenajear a Rafic Hariri, el ex primer ministro libanés asesinado hace dos años, en medio de fuertes medidas de seguridad.
Decenas de miles de personas llegaron a pie hasta el centro de la ciudad y la gran Plaza de los Mártires, caminando a veces hasta 5 km desde las entradas de la capital bajo control de miles de soldados apoyados por numerosos blindados.
La capital libanesa estaba bajo un imponente dispositivo militar en este segundo aniversario del asesinato de Rafic Hariri, en un atentado con coche bomba en Beirut el 14 de febrero de 2005, cuando Líbano estaba aún bajo tutela siria.
La mayoría parlamentaria antisiria organizó esta manifestacion, en un contexto de grave crisis política que desde hace tres meses paraliza las instituciones del país y que a fines de enero degeneró en sangrientos actos de violencia interconfesional.
A pesar de los llamados a la calma de los dirigentes, tanto de la mayoría como de la oposición, un doble atentado con bomba contra dos autobuses que provocaron tres muertos el martes en una región cristiana en el norte de Beirut, provocó nuevas inquietudes.
Saad Hariri, hijo del ex primer ministro, estimó que dicho atentado tenía por objetivo disuadir a los libaneses de participar en la manifestación del miércoles.
De su lado, la oposición llamó a la unidad después del atentado.
La mayoría acusó abiertamente a Siria, designada ya en la serie de asesinatos o tentativas de asesinatos de personalidades antisirias en Líbano desde fines de 2004, de ser responsable de este nuevo atentado, y reclamó a la ONU "sanciones contra el régimen" del presidente Bachar Al Assad.
Pero también hizo un llamamiento al "diálogo" con la oposición, liderada por el partido radical Hezbolá, que desde hace tres meses reclama en las calles la dimisión del gobierno del primer ministro, Fuad Siniora.
En un extremo de la Plaza de los Mártires, barreras y cordones de soldados separaban el lugar de la manifestación de la plaza vecina, donde la oposición libanesa instaló desde el 1 de diciembre un campamento de varios cientos de carpas para reclamar la renuncia del gobierno de Fuad Siniora.
Paneles de cartón o de madera ocultaban el campamento casi vacío y separado del resto de la ciudad por cordones militares.
Alrededor de la Plaza de los Mártires, al pie de la gran mezquita Al Amin, donde se encuentra la tumba de Rafic Hariri, se instalaron retratos del fallecido.
La plaza estaba adornada con pequeñas velas y globos azules, el color de la actual mayoría parlamentaria dirigida por Saad Hariri, hijo del ex primer ministro, y los miles de manifestantes portaban banderas libanesas, con los colores rojo y blanco.
El asesinato del ex primer ministro, el 14 de febrero de 2005, y un mes más tarde, la gigantesca manifestación en esta misma Plaza de los Mártires, precipitaron la partida de las tropas sirias de Líbano, después de 29 años de presencia, y elecciones que llevaron al poder a la actual mayoría.
No obstante, las consecuencias del asesinato de Rafic Hariri siguen pesando en la vida política del Líbano.
El proyecto de creación de un tribunal internacional para juzgar a los asesinos de Hariri provocó una crisis política que estalló en noviembre con la dimisión de seis ministros prosirios.
El gobierno, apoyado por los occidentales, acusa a la oposición respaldada por Siria e Irán de haber querido así boicotear el proyecto de tribunal para evitar una eventual implicación siria en el atentado.
El presidente estadounidense, George W. Bush, reclamó este miércoles la "verdad" sobre el asesinato de Hariri y la creación de un tribunal especial, mientras el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, reiteró su voluntad de ayudar a Líbano a descubrir la verdad y a que los autores del atentado comparezcan ante la justicia.
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