Búsqueda
Avanzada
Lunes 12 de febrero, 2007
San José, Costa Rica.

  Servicios | Archivo | Escríbanos | Fax gratis | Nacion.com en PDA, celular, e-mail,  

Noticias
Nacionales
Sucesos
Deportes
Internacionales
Economía
Aldea Global
Week in Review
Copa Nacional Ciclismo Montaña AM-PM
Campeonato 2006-2007

Editoriales y Opinión
Opinión
Cartas
Xpresiones
Chats
Foros
Obituario

Ocio y Cultura
En detalle
Viva (Entretenimiento)
Áncora (Cultura)
Tiempo Libre
Teleguía
Proa (revista dominical)
La Nación en Imágenes
Cinemanía
Tarjeticas
Horóscopo
Crucigrama
Calendario 2007

Especiales Noticiosos
Nueva ley de Migración
Texto preliminar del TLC Costa Rica-EE.UU. y noticias publicadas
Conferencia mundial sobre sida 2006
Mundial 2006
Elecciones 2006
Especial Escogiendo Escuela
Listado Completo

Educación y Ciencia
Zurquí (Niños)
Raíces (Geneología)
Tribuna del Idioma

  Documentos
Leyes
Informes

Especiales
Especial de salud: Bienestar integral
Festival Imperial
Inventario completo

Quiénes somos
Teléfonos, fax y direcciones de La Nación
Preguntas frecuentes nacion.com
Ver edición más actual de nacion.com
Equipo de nacion.com
Emails de Redacción
Trabaje en Grupo Nación

Noticias Opinión:

Foto Principal: 1119702
/LA NACIÓN

Volver

Uno se va maldiciendo, asqueado, y regresa añorando lo que ya no existe

Catalina Murillo
catalinamurillo@hotmail.com


Cree uno que vuelve; pero cuando uno se ha ido diez años de su país es imposible encontrar lo que se dejó. Así que no todo es volver. Ironías del “exilio voluntario”; uno se va maldiciendo, asqueado, y regresa una década después añorando lo que ya no existe. “Exilio voluntario”, expresión paradójica que intenta resumir el siguiente trabalenguas: la situación anímica del que se va no se sabe si porque quiere irse o porque algo dentro de sí le impide quedarse, aunque quisiera.

“Este país ha cambiado”, le dicen todos al “retornado”, y no como una buena noticia. ¿Para qué se lo dicen? Hay algo de advertencia: esto está peor que cuando usted se fue, ahora ¿a qué viene? Ahora no se queje. O quéjese con todos nosotros. “Este país ha cambiado” es una frase llena de misterio, de amenaza y de seducción: “Que sepás que ya no soy el mismo que cuando me dejaste”…, frase que suele salir de una boca todavía enamorada.

Y hablando de amor, aquel gracioso psicoanalista francés decía: “El amor es alguien que da algo que no tiene a alguien que no lo está pidiendo”. Lo mismo digo del exilio voluntario: uno se va a dar algo que no tiene a un país que no lo está pidiendo. Y te lleva diez años entender el chiste. Ahora ríase.

Dos pasaportes, ¿dos amores? Me dijeron allá que estaba hecha una verdadera española, renegando de España todo el tiempo, ansiando huir de ella hacia un lugar imaginado más benigno. Es que el amor es complejo y… en fin, ya quedó definido unas líneas más arriba; ahora imagínense dos amores. Los mismos enredos, por partida doble.

Lo cierto es que la mayoría de los exiliados voluntarios no se sienten en casa en ningún lado; lo suyo en realidad es un síndrome, la compulsión de fugarse hacia delante o hacia atrás (también se puede huirin situ , aunque hace falta ser un maestro para lograrlo), pero siempre fugarse. Uno termina por reconocerlo, que está enfermo de exilio. No me quedo en Costa Rica porque me guste –sigo profesando los mismos rencores, los mismos ascos, los mismos hartazgos–, sino porque perdí la ilusa emoción de hace diez años, cuando pensaba que la vida estaba en otra parte. Me quedo porque ya no me creo los horizontes de la fuga.

Atrapado en el tiempo. No me los creo yo, ¡ni se los cree nadie! Es cierto que este país ha cambiado, que va entrando en la modernidad: ya nadie es tan provinciano como para soñar con largarse despechado a tierras lejanas. He aquí otra ironía para el que se fue: él sí que se quedó atrapado en el tiempo, sí que sigue siendo el mismo, al menos en cuanto vuelve a poner pie en el patio de su infancia; y, de repente, bajo el limonero, el pobre hasta envidia “los goces de Europa”, como insinúa la canción, pero ahora él sabe que tampoco están en Europa los dichosos goces. Y encima lo chotean los compatriotas: su suspiro está ya pasado de moda. Burlarse del país, o quejarse sin más, resulta una majadería sin sentido.

Este país ha cambiado, sí; han cambiado sus defectos y han cambiado sus virtudes porque, como dicen, uno tiene los defectos correspondientes a sus virtudes. Quizás lo que el “retornado voluntario” constata es que, si no se aferra a un pasado bucólico y folclorista, puede ver a su país con ojos puros. Un nada pequeño privilegio: los ojos puros. Tal vez hasta descubra que es por amor que ha regresado.

Sala de Redacción
Latinoamérica Ya
Mundo Ya
Deportes Ya
Gente Ya
Nuevas Tecnologías


Especiales
Especial de salud: Bienestar integral
Festival Imperial
Inventario completo


Suplemento inmobiliario M
Suplemento Autos 2007
Tarifario Grupo Nación
Suplemento comercial Mano a mano
Anúnciese en nacion.com
Suscríbase a La Nación
El Empleo.com
Economicos.com


Obituario
Diario Oficial La Gaceta