 Senador demócrata Barack Obama
(AFP)
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CHICAGO, EEUU (AFP) -
Irak, donde murieron más de 3.000 militares estadounidenses desde 2003, está en el centro de la campaña de los precandidatos demócratas para las elecciones de 2008, y Barack Obama corre con ventaja en ese rubro: contrariamente a Hillary Clinton, no tuvo que votar para avalar la invasión de ese país.
Mientras el presidente George W. Bush, del Partido Republicano, y su impopular estrategia de "aumento" de tropas en Irak pierden aprobación nivel nacional, los demócratas intentan exponer su punto de vista ante la guerra en los estados que decidirán su destino.
La senadora Clinton hizo un recorrido el fin de semana por Nueva Hampshire, donde fue cuestionada sobre por qué votó a favor de autorizar la guerra en 2002.
Clinton dice que si hubiera sabido en 2002 lo que sabe ahora sobre la información de inteligencia viciada que justificó el conflicto, no habría votado a favor de la guerra. Pero se niega a admitir que ese haya sido un error.
Para algunos demócratas que se oponen a la guerra, esta explicación podría no ser sufuciente.
Otro de los adversarios de Clinton para la nominación demócrata, John Edwards, ha admitido que su voto fue un error y ahora pide que los 40.000 soldados desplegados regresen.
Clinton intenta dirigir la molestia contra Bush: "El problema con este presidente es que no debimos confiarle esta autoridad (...) Creo que los errores fueron los errores del presidente", dijo Clinton en Nashua, Nueva Hampshire.
La ex primera dama se ha comprometido a acabar con la guerra si es elegida y vuelve a la Casa Blanca en enero de 2009, ahora como presidenta y no como primera dama.
Por el momento, Clinton parece esperar que ese discurso le baste para responder los constantes cuestionamientos, aunque sí admitió que la guerra es una "lacerante y dolorosa llaga".
Pero su postura ha dado municiones a sus oponentes, especialmente al senador Barack Obama, que audazmente lanzó el fin de semana su precandidatura invocando al presidente que abolió la esclavitud, Abraham Lincoln.
Obama criticó el domingo a Clinton por el tema de Irak, diciendo que no tenía claro cuál era el plan de su rival para terminar con la guerra.
"Sé que dijo que piensa que la guerra debe terminar al iniciarse el (próximo) mandato presidencial (...) más allá de eso, no obstante, cómo quiere lograr eso, no lo tengo claro. Espero que aborde esos temas", indicó Obama.
Pero Obama, que ha gozado de una prolongada luna de miel mediática, también ha aprendido que la guerra de Irak puede potenciar o desfavorecer a un candidato.
En su discurso en Iowa el domingo, dijo: "Al final autorizamos una guerra que nunca debió haber sido autorizada y nunca debió ser peleada (...) hemos visto desperdiciadas más de 3.000 vidas de nuestros más valientes jóvenes estadounidenses".
Pero luego debió explicar: "me molesté conmigo mismo cuando dije eso, porque nunca uso ese término", manifestó al diario Des Moines Register. "Sus sacrificios nunca son un desperdicio (...) Lo que quise decir es que esos sacrificios no han sido honrados prestando la misma atención a la estrategia, la diplomacia y la honestidad por parte del liderazgo civil, de manera de haberles dado una misión clara".
Además, mientras dirigía sus dardos a Hillary Clinton, el propio Obama se encontró en medio del fuego cruzado, cuando un grupo de manifestantes pacifistas invadió su mitín en Chicago y desplegó un cartel que reclamaba votar para dejar de financiar la guerra.
Obama ha presentado un plan para replegar las tropas estadounidenses de Irak para el 31 de marzo de 2008, y recuerda cada vez que puede que él estuvo en contra de esta "trágica" guerra desde el principio.
Le ayuda el hecho de que, a diferencia de Clinton, él no estaba en el Senado cuando se votó a favor de la guerra, y su oposición al conflicto se convierte en una sólida posición política para cuando se inicie la campaña presidencial en 2008.
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