 Rio se prepara para el carnaval
(AFP)
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RIO DE JANEIRO (AFP) -
Rio de Janeiro ya vive su Carnaval en las calles y en los galpones de la "Cidade do Samba" donde miles de artesanos y obreros de las escuelas trabajan cuidándose de que no les roben secretos con los que esperan impactar en los desfiles.
La lluvia torrencial que se descargó la tarde del domingo restó brillo pero no impidió que multitudes salieran a danzar en los barrios.
Por la noche dos de las principales escuelas, Vila Isabel, actual campeona, y Portela, realizaron su último ensayo en el Sambódromo, una avenida de 700 metros en la que se realizarán los desfiles del domingo y el lunes.
En la avenida Atlántica, que bordea la playa de Copacabana, un millar de integrantes de Beija Flor ensayó coreografías de su samba dedicada a exaltar la mitología africana.
Unas 100.000 personas son esperadas en el Sambódromo; fiesta máxima de lo que los brasileños llaman el "mayor espectáculo de la Tierra".
Ya desde el pasado fin de semana, los barrios cariocas están tomados por los bloques y bandas formadas por vecinos devotos del llamado "carnaval de calle"; acaso la más tradicional de las celebraciones al rey Momo.
Pero los ojos y corazones están puestos en los desfiles del Sambódromo en los que los que 14 escuelas de 3.000 a 5.000 integrantes derrocharán gigantismo, lujo y sensualidad; marca registrada de la fiesta carioca.
Cerca del puerto de Rio de Janeiro, unos 4.000 obreros, artesanos, costureros e ingenieros trabajan a todo tren para armar los carros y ornamentos que lucirán los desfilantes.
Las tareas se llevan a cabo en la "Ciudad de la Samba", un predio donde cada una de las 14 escuelas dispone desde el año pasado de amplio espacio para preparar su desfile.
La "Ciudad de la Samba" tiene sus propios códigos, y uno de ellos es el de mantener en secreto los trabajos. Ningún empleado o miembro de una escuela puede siquiera pasar cerca de los galpones de otra sin pedir permiso, so pena de ser llamado al orden y hasta de ser suspendido.
Fotógrafos y camarógrafos solo pueden registrar lo que los encargados de prensa autorizan. Y tanto a la "Ciudad de la Samba" como a los talleres sólo se ingresa con un guía.
"El problema son los espías", dice a la AFP Max Lopes, responsable del desfile de Mangueira. "A mi no me preocupa tanto pero lo bonito es sorprender en la Sapucaí", la avenida del Sambódromo, añade.
"Yo no puedo hablar mucho ni siquiera en casa porque mi padre trabaja en Mangueira", dice Karla Sampaio, vocera de la escuela Porto da Pedra, en una enorme plaza que es tal vez el único punto de confraternización de esa edificación de 97.000 metros cuadrados.
En el galpón de Mangueira, unas 300 personas trabajan día y noche, poniendo a punto las carrozas, pintando esculturas, colocando piedras y plumas en vestidos y verificando los sistemas hidráulicos y eléctricos que darán brillo a su samba de exaltación a la lengua portuguesa.
Mangueira, una de las escuelas más emblemáticas, desfilará con unos 4.000 integrantes, la mayoría vecinos de ese barrio que en el último año ha sido uno de los más violentos de Rio.
"Todas las escuelas brillarán, pero la campeona será la que logre entusiasmar más al público y en eso el samba es lo importante. En Mangueira el 85% de los componentes es de la comunidad y cantan a todo vapor", añade.
Según Lopes, Mangueira tiene pocos extranjeros entre sus componentes. "Los extranjeros en vez de cantar, caminan tirando besos. Y por extranjero no me refiero a ingleses o franceses sino a los que son de barrios cariocas como Tijuca o Flamengo", afirma.
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