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Uno de cada 2.000 niños nace con paladar hendido. Una cirugía puede corregirlo. La fundación Operación Sonrisa repara las sonrisas de niños alrededor del mundo, como estos pequeños bolivianos.
Operation Smile para LN
Investigación de la Universidad de Stanford, EE. UU.

Molécula logra corregir paladar hendido de ratones en gestación

Inyección en la madre atraviesa el útero y corrige el defecto congénito
La prometedora técnica podría ser usada en un futuro en humanos

Debbie Ponchner
dponchner@nacion.com

Unos ratones en gestación, sentenciados a padecer daños congénitos como el paladar hendido y la espina bífida, cambiaron su destino gracias a una inyección administrada a su madre durante el embarazo.

Investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford y del Hospital de Niños Lucile Packard, ambos en California, Estados Unidos, son los responsables de la técnica que cambió la vida de los pequeños ratones.

Los ratones que utilizaron en su estudio no son ratones cualesquiera.

Usaron unos pequeños roedores confeccionados genéticamente para que no expresaran la proteína GSK-3beta, una proteína que está involucrada en la aparición de enfermedades como la diabetes y el Alzheimer.

Aunque los científicos crearon esos ratones con miras a estudiar las enfermedades mencionadas, se percataron que la proteína GSK-3beta tiene un papel fundamental durante la gestación.

Los roedores sin la proteína desarrollaban defectos congénitos como el paladar hendido y la espina bífida. Casi todos los ratones nacían muertos, dijeron los expertos.

Corrección en el útero. La situación llevó a los investigadores a idear unos ratones que no expresaran la proteína GSK-3beta de forma natural, pero que, con la administración de una molécula,

la proteína pudiera hacerse presente en los momentos claves de la gestación del pequeño roedor.

Y así lo hicieron. Los científicos constataron que cuando la madre en gestación recibía inyecciones de la molécula rapamicina entre los días 13 y 15 del embarazo, el paladar del pequeño ratón se formaba de forma completa y sin defectos.

En cuanto a la espina bífida, la madre debía recibir inyecciones de rapamicina cerca del final de la gestación, entre los días 15 y 17, para asegurar la formación completa del esternón del ratón. El embarazo de una ratona dura entre 18 y 22 días.

Hacia la práctica. Para Michael Longaker, autor principal del estudio, lo más importante de los hallazgos es que una terapia administrada a un mamífero en gestación logra atravesar el útero y afectar el desarrollo del feto.

Eso indica que una estrategia como esta podría ser pensada para solventar el paladar hendido en los humanos, un defecto muy común que ocurre en uno de cada 2.000 nacimientos.

Aunque la idea es sensata, todavía queda mucho por hacer. Habría que idear una forma para saber que un bebé en gestación va a desarrollar el defecto, encontrar las moléculas que lo pueden solventar y administrarlas en el momento del embarazo en que pueden resolver la deficiencia.

“Con el tiempo lograremos sobreponernos a todos esos obstáculos”, aseguró Longaker.

El estudio, desarrollado por Longaker, Karen Liu, Joseph Arron, Kryn Stankunas y Gerald Crabtree se publicó ayer en la versión en línea de la revista Nature: www.nature.com

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